Capítulo 06
Discos, pistas de baile y electricidad urbana
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Las ciudades colombianas hicieron mucho más que recibir música regional. Las plantas de prensado, la radio, la televisión, las escuelas de baile, los conservatorios, los festivales públicos, los clubes, los sellos independientes y los estudios caseros cambiaron lo que los músicos podían crear y la forma en que el público lo escuchaba. El panorama moderno va de las orquestas de Discos Fuentes a la salsa caleña, el rock psicodélico, el punk, el hip-hop, la música de cámara experimental, el pop global y los álbumes electrónicos.
Medellín prensó un archivo tropical
Discos Fuentes se convirtió en una gran potencia de grabación y fabricación. Su catálogo difundió cumbia, porro, salsa, vallenato, orquestas tropicales y numerosos artistas cuya música viajó por Colombia y el extranjero. El catálogo de un sello es una historia de inversión y selección: revela estudios, arreglos, diseño de portadas, formatos y distribución, y muestra también quién recibió el micrófono.
Fruko es un punto de partida ideal como músico y productor. Su trabajo con Fruko y sus Tesos y otros proyectos vincula el bajo, los arreglos, la labor de estudio y el desarrollo de la salsa en Colombia. Ponga «El Preso». Siga primero el bajo, después el piano y luego la puntuación de los metales. La perdurabilidad de la pista nace del ajuste exacto entre las partes, no de su condición de clásico.
Teresita Gómez abre otra historia de Medellín. Su carrera pianística comprende repertorio clásico, obras colombianas, docencia y las barreras sociales a las que se enfrentó una mujer afrocolombiana en instituciones de élite. Escúchela en un programa concreto. El tacto, la conducción de las voces y el manejo del tiempo merecen el primer plano; la biografía profundiza la interpretación en vez de reemplazarla.
Cali baila con la orquesta
La cultura salsera de Cali no puede comprenderse únicamente a partir de las discografías de las orquestas. Los bailarines cambian las preferencias de tempo, el coleccionismo de discos moldea cánones, los pinchadiscos y la radio conectan décadas, y los actos públicos convierten el trabajo de pies en una exhibición cívica. El Salsódromo hace visible la labor coreográfica a gran escala.
«Muñeco de Papel», de La Misma Gente, grabada en vivo en la Feria Nacional de la Agricultura de Palmira de 2015, deja registrados al cantante Mauro «Lutor» Torres, a una orquesta y a su público en una ocasión concreta. El coro se ensancha hacia la multitud. Los metales y la percusión sostienen una canción ya conocida por muchos oyentes. La publicación digital de 2020 no debe confundirse con el año de la actuación.
Salsa Lab ofrece una vía institucional de una generación más joven. Formado por estudiantes de Música de la Universidad Icesi bajo la dirección de Jorge Herrera, el grupo publicó «Quédate en tu casa» en 2020 con tres vocalistas, percusión, guitarra, bajo y teclados. Póngalo después de La Misma Gente. La comparación muestra la continuidad del oficio de conjunto sin fingir que la formación académica, la actuación en una feria y una orquesta comercial sean la misma escena.
El rock deja atrás varios relatos de origen
En el maravilloso mundo de Ingesón (1968), de The Speakers, sigue siendo una notable obra de estudio. Los efectos de cinta, la forma de las canciones, el arreglo psicodélico y las limitaciones de su producción se oyen a lo largo del álbum. Escúchelo en orden; las «mejores canciones» aisladas hacen perder la sensación de una banda que utiliza el estudio como instrumento.
Vicky y Margie ofrecen dos trayectorias encabezadas por mujeres en el primer rock colombiano. «Florecita rockera» y El Dorado (1995), de Aterciopelados, llevan la voz de Andrea Echeverri, la banda de guitarras, el muestreo y las referencias colombianas a un marco alternativo de los años noventa. Estados Alterados suma la electrónica de Medellín y la producción new wave. No toda la escena siguió el mismo calendario.
El punk afina el panorama local. Naturaleza Criminal (2010), de Nacion Criminal, comprime la crítica social en diecisiete pistas breves de Medellín. Somos (2015), de Autogestión, conecta Medellín y Bogotá mediante una práctica autogestionada de punk melódico. Sus páginas de artista son documentos primarios de la escena; para sostener afirmaciones históricas más amplias hacen falta los festivales, las salas y las redes independientes que dan forma a esas escenas.
El hip-hop guarda una ciudad en la cadencia
El hip-hop colombiano creció mediante colectivos barriales, baile, grafiti, pinchadiscos, estudios locales, radio, festivales y organización política. Bogotá, Medellín, Cali, las ciudades del Pacífico y redes regionales más pequeñas produjeron ritmos de habla y relaciones institucionales diferentes. Un archivo nacional de rap puede conservar discos y, al mismo tiempo, dejar la escena viva en manos de los artistas.
Empiece con un artista de la ciudad que estudia. Siga la pronunciación local, la colocación de una rima sobre el bombo y la caja, y si la pista utiliza una muestra, un instrumento en vivo o un bucle melódico programado. Recurra después a Hip Hop al Parque o a una colección bibliotecaria para ampliar la búsqueda. La visibilidad de un festival es una vía de acceso a la escena, no la escena entera.
El proyecto Colombia en un Hip Hop conecta organizaciones y participantes regionales en vez de reducir la historia a la capital. Su red dirige la atención hacia las personas y la infraestructura local antes de que una pista famosa se adueñe del relato.
La música experimental tiene direcciones y créditos
La escena bogotana vinculada con matik-matik y la obra de Ensamble CG, Biselad, Bituin y Andrés Gualdrón revelan varios métodos experimentales. KALIMÁN (2013) reúne a Los Toscos y al saxofonista Tony Malaby en un quinteto de guitarra, bajo, batería y percusión. La improvisación cambia la densidad y el pulso a lo largo de cinco piezas identificadas.
música onijetiva, de Ensamble CG, documenta voz, guitarra, percusión, piano y viola bajo la dirección de Rodolfo Acosta. Las sesiones tuvieron lugar en 2006–2007, en 2012 apareció un CD colombiano y la publicación digital llegó en 2022. Esas fechas describen etapas distintas en la vida de una misma obra.
El Vivo Ritmo Vol. 1 (2021), de Biselad, acredita cuerdas, metales, sintetizadores, gaita hembra, tambora, llamador, bombo, voces, piano y guitarra eléctrica. La lista se vuelve música cuando el oído sigue las entradas. ¿Dónde logra un ataque acústico abrirse paso entre la electrónica? ¿Cuándo actúa como un bloque un arreglo de metales y cuándo se abre en líneas individuales?
No era sólida (2020), de Lucrecia Dalt, transita por estudios de Berlín, París y Nueva York. La voz, la percusión inestable, la electrónica espacial y los cambios de densidad construyen un mundo propio. Aquí la autoría colombiana se desplaza entre países; no necesita una cita folclórica para seguir formando parte de la historia musical de Colombia.
El pop global comienza por las decisiones de producción
El trayecto de Shakira desde Barranquilla hasta MTV Unplugged, Laundry Service y Las Mujeres Ya No Lloran atraviesa la composición de canciones en español e inglés, el arreglo de pop-rock, la producción para el baile y la coautoría de estudio. Elija dos canciones de épocas distintas y compare la colocación de la voz, la batería, la guitarra y la cantidad de espacio alrededor del estribillo.
Mañana Será Bonito (2023), de Karol G, es un hito de la música urbana de Medellín y un álbum de gran escala creado por una mujer que pasó años abriéndose camino en una industria que desestimaba las perspectivas comerciales de las artistas de reguetón. Escuche los desplazamientos del álbum entre reguetón, pop y colaboraciones. El éxito en las listas aporta contexto; la música está en la producción y la composición.
Miss Colombia (2020) y Caribenya (2026), de Lido Pimienta, plantean una comparación de seis años entre producción electrónica, voces, metales, percusión, familia, memoria caribeña y diáspora. Caribenya incluye sesiones de grabación en Barranquilla, Canadá, Nueva York, Montreal y Chile. Los créditos permiten oír esa movilidad.
Deja (2021), de Bomba Estéreo, ensancha la conocida etiqueta de electrocumbia con una producción orientada hacia el house, referencias caribeñas y «Conexión Total», la colaboración con Yemi Alade. Simón Mejía y Li Saumet están haciendo un álbum, no empaquetando una región entera. Precisamente esa dimensión autoral da fuerza al disco.