Capítulo 01
Cuatro ecologías, varios públicos
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Empiece por «Nuestro juramento» de Julio Jaramillo, el repertorio de marimba de Papá Roncón y la Banda Mocha de Chalguayacu, junto con «Cumbia del olvido» de Nicola Cruz. Jaramillo convierte una canción en un medio íntimo de comunicación de masas. La marimba de Papá Roncón sitúa la melodía dentro del saber de los tambores y el coro. La banda mocha transforma materiales disponibles en una sonoridad de banda de viento con una historia propia del Chota. Nicola Cruz construye un espacio electrónico con materiales latinoamericanos muestreados e interpretados, sin afirmar que reproduce una ceremonia comunitaria.
En qué fijarse al escuchar
El país se vuelve más nítido cuando se deja que estas grabaciones discrepen entre sí.
Costa, Sierra y Amazonía no son etiquetas de género
La costa del Pacífico abarca las industrias discográfica y de música popular de Guayaquil, las comunidades afroecuatorianas de marimba de Esmeraldas, los circuitos rurales montubios y numerosas escenas tropicales urbanas. La Sierra comprende las instituciones de Quito, comunidades kichwas, danzas mestizas, bandas de metales, calendarios religiosos y profundas diferencias entre provincias. En la Amazonía viven varias nacionalidades indígenas, cada una con lengua y autoridad propias, entre ellas la shuar, la achuar y la kichwa.
El valle del Chota-Mira, entre Imbabura y Carchi, exige un lugar propio en el mapa. Las comunidades afroecuatorianas de la zona desarrollaron la bomba y la banda mocha en un contexto marcado por el trabajo de hacienda, las secuelas de la esclavitud, la agricultura, la migración y la organización negra. Clasificar el valle simplemente como andino oculta a quienes hacen su música.
Galápagos tiene una historia moderna de poblamiento y una economía vinculada a la conservación, no un antiguo estilo musical aislado. A un músico que vive allí hay que describirlo desde su biografía y su comunidad, no mediante una ambientación de fauna silvestre.
Cuenca y la Sierra sur suman rutas de conservatorio, festivales municipales, canción con guitarra y danzas locales. Loja posee una identidad pública especialmente fuerte en torno a sus compositores y a la educación musical. Ninguna de las dos ciudades es una mera escala entre Quito y Perú.
Por todas estas regiones, autobuses, mercados y fiestas familiares ponen en circulación cumbia colombiana, chicha peruana, ranchera mexicana, salsa, reguetón y pop global junto al repertorio ecuatoriano. La historia nacional también incluye lo que versionan las bandas locales y el nuevo acento que adquieren las formas importadas al usarse aquí.
El español y el kichwa sostienen instituciones distintas
El español domina los medios nacionales y buena parte del pasillo, el rock, el pop y la producción urbana. El kichwa no es una única y uniforme «lengua quechua de canción». Las variedades ecuatorianas del kichwa pertenecen a comunidades de la Sierra y la Amazonía, con diferencias de pronunciación, repertorio e historia política.
Humazapas, de la zona de Otavalo, ofrece una puerta de entrada contemporánea impulsada por músicos kichwas mediante música y danza ligadas al conocimiento comunitario. Jatum Mama, formado por Félix Michael Maldonado Quinchiguango y Juan Jesús Bonilla Simba, abre otra vía contemporánea. Antes de aplicar una etiqueta panandina, escuche la lengua y el arreglo concretos.
Para abordar el canto shuar, hay que partir del propio pueblo shuar y de contextos públicos identificables. Formas íntimas como el anent pueden estar sujetas a relaciones y restricciones que una publicación en internet no explica.
La radio hizo audible la nación de manera desigual
Durante el siglo XX, las emisoras de Quito y Guayaquil difundieron pasillo, yaraví, sanjuanito, bolero, orquestas tropicales y canción comercial. La radio podía convertir una interpretación en referente nacional mientras la música comunitaria permanecía circunscrita al ámbito local o se presentaba como folclore.
La inmensa presencia discográfica de Julio Jaramillo demuestra el poder de la radio y el disco. Su voz llegó a Ecuador, Colombia, Perú, México y los hogares de migrantes. Esa circulación forma parte de la historia musical ecuatoriana, pero no debe relegar a Esmeraldas, el Chota o los repertorios indígenas a los márgenes.
Un primer método: escuchar material, ataque y escala social
En el pasillo, elija la guitarra o el requinto y observe cómo el ataque de las cuerdas pulsadas sostiene la línea poética. En la marimba, siga primero las láminas de madera y ubique después cununo, bombo y guasá a su alrededor. En la bomba, perciba el centro repetitivo del tambor y la relación del conjunto con el baile. En el sanjuanito, atienda al impulso binario y a la manera en que vientos, cuerdas o electrónica modifican su escala social.
La diferencia se vuelve audible en el ataque, el tamaño del conjunto, la lengua, la duración y el tipo de encuentro al que está destinada una interpretación.