Capítulo 03
Esmeraldas: marimba, voz y comunidad del Pacífico
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La música de marimba de Esmeraldas pertenece a comunidades afroecuatorianas y comparte una región cultural del Pacífico con el sur de Colombia. Los ríos, los pueblos costeros, las redes familiares y los cruces fronterizos han llevado músicos y repertorios de un lugar a otro. La frontera estatal moderna no divide cada patrón de tambor ni cada historia de canción.
El conjunto crea profundidad sin armonía en el sentido europeo
Las láminas de madera de la marimba exponen patrones melódicos repetidos. Los cununos, normalmente diferenciados por tamaño y función, articulan figuras entrelazadas en los tambores de mano. El bombo aporta peso en el registro grave y acentos estructurales. El guasá, un sonajero tubular, suma una textura continua. La voz solista y el coro organizan texto, respuesta y participación social.
Escuche cada parte por separado antes de llamar hipnótico al resultado. El efecto nace de una repetición precisa con pequeñas variaciones. Una frase de marimba puede mantenerse estable mientras cambia el énfasis de los tambores; un coro puede cargar de energía renovada el siguiente ciclo.
Papá Roncón vuelve inseparables el instrumento, el relato y la persona
Guillermo Ayoví Erazo, conocido como Papá Roncón, fue uno de los músicos de marimba e historiadores orales más visibles de Ecuador. Su labor comprendía la interpretación, el canto, los saberes de danza y la transmisión pública. No debe quedar reducido a símbolo de un sonido ancestral.
Comience por «Agua Larga», incluida en Marimba Magia, que Papá Roncón y Katanga grabaron en 2000. La marimba fija la figura recurrente antes de que la voz y la percusión revelen cuánto movimiento cabe dentro del patrón. El disco acredita a Papá Roncón en marimba, cununo, bombo, bongo y voz: su legado público es una práctica de conjunto, no el lucimiento de un virtuoso solitario.
Petita Palma fue asimismo una gran cantante, bailarina y gestora cultural. Su «Andarele», interpretado con Tierra Caliente, abre una vía femenina imprescindible hacia el repertorio esmeraldeño. La invitación repetida cobra fuerza en el intercambio entre voz solista, coro, marimba y bailarines.
El panorama discográfico no termina con esas dos figuras veteranas. El álbum Yo Soy El Hombre (2006), de Don Naza y el Grupo Bambuco, conserva otro equilibrio de conjunto, mientras que Grupo Taribo, en Un arrullo pa' Rosita (2016), se dirige deliberadamente a las generaciones jóvenes de Esmeraldas. En «Bambuco de la Paula», de Taribo, escuche cómo un conjunto contemporáneo con nombre propio lleva el lenguaje de la marimba a una nítida producción de estudio sin disolverlo en música tropical genérica.
El disco de Taribo resulta valioso porque coloca la autoría junto al repertorio heredado. «Pin Pon», «Barquito», «Navegó María» y «Dos bolitas de Oro» aparecen acreditados como composiciones del propio grupo; «Guarapo» se atribuye a Heródita Wila y «Yo vide a Carmela» a Catalina Mina, mientras piezas como «Camarón» y «Pajarillo pico'e plata» proceden de un acervo tradicional más amplio. Así se comporta un disco vivo: no obliga a presentar cada pista como tradición anónima o propiedad individual moderna.
Otra ruta es Chonta Viva y su Sabor a chonta, marimba esmeraldeña (2018). «Agualarga» evoca el viaje fluvial en canoa, mientras que «Torbellino» parte del relato de un niño llevado al otro lado del río por la tunda. El disco se mueve entre arrullo, canción sagrada y profana, y baile guiado por la marimba, sin fingir que todas las categorías sirven a una misma ocasión. Compare su acabado de estudio más reciente con el de Marimba Magia: la colocación de los micrófonos cambia el tamaño aparente de los tambores, pero aún se oye quién conduce cada ciclo.
Estas grabaciones también impiden que «preservación» se vuelva sinónimo de inmovilidad. Papá Roncón, Petita Palma, Don Naza, Taribo y Chonta Viva no pertenecen a una sola generación ni toman las mismas decisiones de arreglo. La continuidad reside en personas concretas que enseñan, componen, graban y deciden qué puede entrar en una actuación pública.
El arrullo y el chigualo exigen considerar la ocasión
Arrullo puede designar el canto devocional asociado con los santos y la celebración comunitaria. El chigualo se vincula, en partes de la región del Pacífico, con velorios de niños y otros contextos de gran sensibilidad. Compartir el vocabulario musical de la región de la marimba no convierte todos los acontecimientos en espectáculo público.
Un arreglo de concierto puede escucharse como tal. Una ceremonia comunitaria exige consentimiento, explicación local y cuidado. No separe un coro hermoso de su duelo o su devoción para transformarlo en una banda sonora de bienestar.
El patrimonio compartido entre Colombia y Ecuador no borra lo local
El reconocimiento de la UNESCO reúne la música de marimba y los cantos y bailes tradicionales del Pacífico sur colombiano y la provincia ecuatoriana de Esmeraldas. Ese marco transnacional es útil; no significa que todos los conjuntos suenen igual.
Nombre el río, el pueblo, el cantante, el marimbero y la grabación. La historia compartida gana riqueza cuando se precisa mejor cada lugar.