Capítulo 02
Antes del Kalevala: cantores, runas y archivo
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La expresión canto rúnico designa una familia de prácticas de poesía cantada construidas sobre un metro trocaico, células melódicas repetidas, versos paralelos y variaciones flexibles. En finlandés suele llamarse runolaulu. Sus repertorios transmitieron relatos, conjuros, poesía nupcial, trabajo, humor y memoria entre comunidades finlandesas, carelias e ingrias. El lamento ritual, o itkuvirsi, es una tradición relacionada pero distinta en este contexto finlandés y carelio; un canto rúnico triste no es necesariamente un lamento ritual.
En qué fijarse al escuchar
La forma puede parecer austera a un oído acostumbrado a estrofas y estribillos. La voz puede mantenerse en un ámbito melódico reducido y regresar muchas veces al mismo contorno. Hay que atender a las pequeñas decisiones: una sílaba que se prolonga, un giro ornamental, un verso repetido con una palabra distinta o una respiración que crea expectación. La repetición es la materia con la que piensa quien canta.
Larin Paraske fue una artista de la interpretación
Larin Paraske, nacida en 1833 en Ingria, llegó a ser una de las cantoras rúnicas mejor documentadas del siglo XIX. Los recopiladores transcribieron miles de sus versos. Las fotografías y los retratos posteriores la convirtieron en emblema, pero las cifras pueden ocultar lo esencial: era una intérprete formidable, con un repertorio personal y un gran dominio de cada ocasión.
Para acercarse hoy a sus palabras, el primer paso puede ser «Laulasihan», de Ilona Korhonen Ensemble, incluida en Tarkka pää, tania mieli (2009). La obra para diecisiete voces es una composición contemporánea basada en textos de Paraske, no una grabación de ella ni una reconstrucción neutral de su melodía. Escuche cómo las entradas individuales se reúnen en un denso campo de voces femeninas y mantenga visibles la composición y el arreglo de Korhonen junto a las palabras antiguas.
Paraske cantó ante oyentes que llegaron con cuadernos y ambiciones institucionales. Aquel encuentro fue desigual. El recopilador escogió qué pedir, cómo transcribirlo y dónde aparecería después. Aun así, Paraske dio forma al acontecimiento mediante la memoria, la secuencia, la manera de decir y su relación con el material. Al escuchar interpretaciones modernas vinculadas con ella, hay que buscar tanto el nombre de quien canta en la nueva grabación como la atribución histórica. Ninguna reconstrucción tipográfica puede reproducir por sí sola la voz original.
Jean Sibelius escuchó a Paraske en 1891. El encuentro importa porque aporta un punto humano preciso a las conversaciones posteriores sobre la melodía rúnica y la composición finlandesa. No significa que Paraske «diera» a Sibelius un sonido nacional ni que cada figura oscilante de su música orquestal deba descifrarse como folclore.
Arhippa Perttunen y el problema de la epopeya
Arhippa Perttunen, célebre cantor carelio, proporcionó a Elias Lönnrot abundante material narrativo. Lönnrot reunió poemas de muchos cantores y lugares, modificó el orden y la redacción y compuso el Kalevala a lo largo de varias ediciones. La epopeya resultante ejerció una enorme influencia en la literatura, las artes visuales y la música. Pero seguía siendo una construcción editorial.
Esta distinción libera la escucha. Es posible valorar el Kalevala sin fingir que transcribe una única y antigua interpretación nacional. Se puede oír cómo Amorphis recurre a su texto en el metal o cómo Sibelius construye Kullervo para orquesta y coro, sin dejar de reconocer a Perttunen y otros cantores como autores de interpretaciones, no como simple materia prima.
Una voz de 1917 que ha sobrevivido
El catálogo de SKS identifica la nana, «Kanteleen synty» y la música de kantele de Iivana Misukka de 1917 como material de Suistamo. El estudio de Arja Kastinen sitúa esas sesiones de grabación en Helsinki, entre febrero y marzo de 1917, y las distingue de las anotaciones tomadas en Suistamo. Describe un kantele de 26 cuerdas, de las que Misukka utilizaba 14, no un instrumento de cinco cuerdas.
Escuche primero la frase cantada y después el pasaje instrumental que la sigue. Kastinen señala que el kantele apenas se oye bajo el canto, por lo que la copia no ofrece una imagen equilibrada de ambas partes. Los intervalos cambiantes de la voz y los detalles instrumentales conservados merecen atención, aunque no se distinga cada pulsación.
La fecha indica cuándo se grabó este encuentro. No revela cuándo nacieron las canciones, cómo las aprendió Misukka ni todos los entornos en los que las interpretó. Ese límite honesto vuelve más vívida la interpretación, porque dirige la atención hacia lo que realmente se conserva.
Recopilar también alteró lo que sobrevivió
Los recopiladores preservaron materiales que de otro modo quizá fueran inaccesibles, pero la preservación nunca ofrece un cuadro completo. Algunos cantores quedaron identificados y descritos; otros se redujeron al nombre de un lugar o a una línea anónima de catálogo. El texto sobrevivió a menudo mejor que la melodía. Una melodía anotada podía perder el pulso, el grano vocal y la interacción. Las instituciones también decidieron qué regiones y repertorios parecían valiosos.
La guerra y los cambios fronterizos transformaron a las propias comunidades. Hoy Carelia se extiende a ambos lados de la frontera entre Finlandia y Rusia. Las evacuaciones del siglo XX llevaron personas y canciones a nuevos hogares. Una melodía recordada después del desplazamiento no es menos auténtica; las nuevas circunstancias forman parte de su historia.
Los músicos actuales se acercan a estos materiales de maneras distintas. «Äijö» de Värttinä (Ilmatar, 2000) impulsa voces femeninas muy próximas mediante una articulación rítmica incisiva y un arreglo plenamente contemporáneo. Sanna Kurki-Suonio y Tellu Turkka crean obras de autoría propia con textos y técnicas tradicionales. Sus discos deben escucharse como decisiones artísticas del presente, no como ventanas intactas a la vida de una aldea.
Para empezar
- Iivana Misukka: Runonlauluja ja kanteleen soittoa (1917): siga la voz y el pasaje instrumental, teniendo en cuenta que el kantele apenas se oye bajo el canto. - Värttinä: «Äijö»: observe cómo las consonantes funcionan como ritmo y los cambios repentinos de densidad del conjunto. - Sanna Kurki-Suonio: Mustat linnut: siga la voz como centro compositivo, no como folclore decorativo. - Jean Sibelius: Kullervo, inicio y movimientos corales: escuche cómo la epopeya literaria entra en una estructura sinfónica de finales del siglo XIX.