Capítulo 01
Gabón se escucha a lo largo de ríos, carreteras y fronteras
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Empiece por «Nandipo», de Pierre Akendengué. El título nombra la laguna Fernan Vaz, cerca de la isla de Awouta, donde nació el músico. La guitarra, el bajo, la percusión y las voces femeninas imprimen a la melodía un suave impulso. La canción no ofrece la imagen turística de una costa perfecta. Es el regreso imaginado por alguien que se ha marchado: peces, aves, familia y el valor social de volver a casa se reúnen en torno a una melodía serena y personal.
En qué fijarse al escuchar
Escuche ahora «Boungoumoune», de Orchestre Massako, cantada por Mack-Joss. Los metales irrumpen en frases compactas, las guitarras mantienen luminoso el pulso bailable y el arreglo parece concebido para una sala que ya está en movimiento. Este es otro Gabón: recursos estatales de la era del petróleo, una orquesta nacional, equipos de grabación traídos de Francia, cintas transportadas al extranjero para la mezcla y discos prensados para circular por África central y occidental.
Como tercera selección, busque una grabación pública de Mvet Oyeng. Un instrumento de cuerda provisto de resonadores sostiene una voz que transita entre narración, canto y declamación exaltada. El público no guarda silencio. Aplaude, golpea palos, contesta las frases y desafía o alienta al narrador. El acontecimiento es compartido por comunidades ekang de los territorios que hoy forman Gabón, Camerún y la República del Congo. No puede entenderse como el solo de un instrumento nacional.
Estas tres grabaciones bastan para deshacer la idea de un único sonido gabonés. Akendengué escribe desde una historia nkomi y costera concreta. Massako pertenece a una institución de la música grabada ligada a una orquesta de baile. Mvet Oyeng es un arte oral con formas populares y sagradas, funciones especializadas y transmisión transfronteriza.
La costa es más que Libreville
Libreville es el mayor centro mediático y el lugar donde resulta más fácil encontrar una agenda actual de conciertos. Esa visibilidad puede deformar el mapa. Al oeste y al sur de la capital, la costa atlántica y sus lagunas albergan comunidades vinculadas al mundo myène, con historias mpongwè, orungu, galoa y nkomi que no deben fundirse en un solo estilo costero.
La biografía de Akendengué traza una ruta precisa: Awouta y la laguna Fernan Vaz, la escuela en Port-Gentil, largos periodos de estudio y grabación en Francia y, después, el regreso a Gabón. En Nandipo, el nkomi y el francés no son alternativas decorativas. La lengua determina las imágenes, la cadencia y a quién puede dirigirse la canción sin traducción.
Port-Gentil cuenta otra historia. Su economía petrolera llevó trabajadores, radios, casetes y circuitos de ocio nocturno a un puerto ya marcado por los desplazamientos fluviales y marítimos. Una canción escuchada allí podía proceder de Libreville, Pointe-Noire, Kinsasa, Duala, Abiyán o París. La circulación no vacía culturalmente la ciudad; hace especialmente importante atender a los créditos.
Más al sur, Mayumba ocupa un lugar central en la vida de Oliver N’Goma, nacido allí en 1959. Su gran éxito bailable «Bane» surgió de la migración y de una colaboración de estudio, pero Mayumba sigue formando parte de su biografía. Calificar el disco simplemente de «zouk africano» borraría tanto al artista gabonés como al productor caboverdiano Manu Lima, decisivo en la configuración de su sonido.
El Ogooué es una ruta musical
El río Ogooué enlaza poblaciones del interior, Lambaréné y el Atlántico. Barcos, carreteras, misiones, escuelas, trabajo y radio trasladaron canciones y músicos a lo largo de su curso. Antiguas expediciones europeas usaron el río como eje para organizar sus campañas de recopilación. Sus grabaciones son valiosas, pero la expresión «misión Ogooué-Congo» dice tanto sobre el itinerario de los investigadores como sobre las personas grabadas.
Cuando un archivo diga «Gabón», lea la línea siguiente. ¿Procede la pieza de Lambaréné, Koulamoutou, Franceville o Port-Gentil? ¿Se nombra al intérprete? ¿La etiqueta emplea una autodenominación actual o una categoría externa antigua? La geografía solo se vuelve musical cuando se vincula con personas y con un acontecimiento.
El río también entra en la canción popular de autor. El catálogo de Akendengué vuelve una y otra vez a las embarcaciones, el trabajo forestal, la costa y el movimiento. «Le Chant du coupeur d’okoumé» sitúa la explotación maderera dentro de una canción poética. No es naturaleza de fondo. El okumé forma parte de una economía extractiva, y el trabajador tiene voz.
El norte, el sur y el este no son vitrinas patrimoniales
Woleu-Ntem, en el norte, conecta Gabón con un mundo ekang más amplio. Mvet Oyeng es una vía importante para acercarse a esa geografía, pero la vida fang o ekang abarca mucho más que un solo arte. En el sur, la canción en lengua punu cuenta con voces públicas destacadas como Annie-Flore Batchiellilys. Las historias nzebi atraviesan fronteras provinciales y nacionales. En el este y el sureste, comunidades teke y otras poblaciones viven en rutas que enlazan Haut-Ogooué con la República del Congo.
La palabra «bosque» puede resultar tan engañosa como «capital». Los baka, koya, babongo y otras comunidades han aparecido a menudo en catálogos discográficos bajo una única categoría impuesta desde fuera. Sus polifonías vocales pueden atraer al público internacional, pero el parecido no convierte a pueblos distintos en un solo conjunto. Un título responsable debería indicar quién cantó, dónde, cuándo y en qué condiciones. Cuando no lo hace, ese vacío también forma parte de lo que se escucha.
El francés no abarca todo el país vocal
El francés conecta la escuela, la administración, la radio y gran parte de la industria comercial. Las grabaciones gabonesas también emplean fang, variedades myène, punu y muchas otras lenguas. En un mismo álbum, un artista puede alternar entre una lengua local, el francés y el habla urbana.
Escuche antes de buscar un resumen en español. Las vocales repetidas pueden prolongar una frase bailable. Una consonante puede ofrecer a un rapero un apoyo percusivo. Un estribillo quizá esté pensado para quienes ya saben cómo responder. La traducción puede revelar el argumento de una canción, pero no reproducirá la familiaridad social ni el peso de un topónimo.
Cinco grabaciones iniciales componen un mapa útil:
1. Pierre Akendengué — «Nandipo» (1974): escuche el coro femenino y la naturalidad con que el recuerdo se vuelve melodía. 2. Orchestre Massako con Mack-Joss — «Boungoumoune»: siga los acentos de los metales y la guitarra rítmica. 3. Hilarion Nguema y Orchestre Afro Succès — «Espoir»: entre en la tradición de las orquestas de baile a través de un cantante y una formación con nombre propio. 4. Oliver N’Goma — «Bane»: oiga cómo una línea vocal contenida se desliza sobre un pulido ritmo de afrozouk. 5. Annie-Flore Batchiellilys — «Le Chant, c’est mon chant»: atienda a una cantante cuyo fraseo lleva la identidad punu a un repertorio moderno de autor.
Juntas hacen audible Gabón como un conjunto de lugares conectados, no como una caja rotulada «tradición».