Capítulo 02
Gusle, poesía épica y la voz individual
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El gusle crea una base tonal
El gusle suele tener una sola cuerda y se toca con arco mientras el intérprete lo sostiene en vertical. El cuerpo tallado y la ornamentación pueden atraer la mirada, pero su tarea musical esencial es funcional. El instrumento de arco proporciona al cantor una referencia tonal, una textura áspera y continua, y un medio para separar o intensificar las unidades narrativas.
La altura puede oscilar dentro de un margen estrecho. Para quien espera cambios armónicos, el acompañamiento puede parecer estático. Conviene seguir las consonantes y los finales de verso. La voz asciende, se tensa o se relaja de acuerdo con la presión del texto. Una figura de arco repetida puede dar más peso a un nuevo nombre, desafío o imagen.
El instrumento y la voz forman un solo sistema interpretativo. Un solo instrumental de gusle separado del canto puede mostrar el timbre, pero no explica el arte épico. Las palabras contienen genealogía, conflicto, humor, juicio moral y memoria.
Los cantores épicos aprenden tramas, personajes, patrones métricos y lenguaje formular. No memorizan necesariamente cada verso como un texto literario fijo. Durante la interpretación, las estructuras verbales conocidas ayudan al cantor a componer con rapidez, ampliar una escena y responder a la ocasión.
Avdo Međedović, de Obrov, cerca de Bijelo Polje, ocupó un lugar central en los estudios de Milman Parry y Albert Lord sobre la composición oral formular durante la década de 1930. Su versión de The Wedding of Meho Smailagić alcanzó 12.323 versos. La cifra importa porque demuestra la magnitud, pero la longitud no basta para hacer arte. Međedović dominaba el ritmo narrativo, el detalle y la arquitectura del relato durante horas.
Era un cantor musulmán bosníaco de Montenegro. Llamarlo simplemente Homero montenegrino puede pregonar su brillantez mientras borra el universo de la épica musulmana del Sandžak y del ámbito sudeslavo en el que trabajó.
Un intérprete moderno con nombre propio revela un estilo personal
La interpretación Gusle, de Slavko Goranović, grabada en un refugio de montaña de Vučje, trata del instrumento, la poesía popular y la nostalgia de un hombre mayor. Incluye referencias modernas a Europa y al rumbo europeo. Aquí la tradición no es un texto antiguo e inmutable: el cantor emplea una forma heredada para hablar del presente.
Escuche cómo Goranović dispone un verso antes de que el arco se asiente debajo. El grano de su voz, su sentido del tiempo y su énfasis son individuales. Los estudios etnomusicológicos sobre Branko Perović sostienen la misma idea: un guslar destacado desarrolla un estilo propio dentro de unas reglas colectivas.
Esa individualidad complica la idea de que el canto épico sea mera memoria anónima. El repertorio puede ser compartido y cada interpretación, a la vez, un acto de autoría. Siempre que sea posible, hay que acreditar al cantor.
La tecnología de grabación segmenta la epopeya
El fragmento del Smithsonian de 1952 dura algo más de cinco minutos. Una cinta de casete de un guslar moderno puede dividir el material en dos caras; el vídeo en internet favorece los clips breves. Cada formato cambia la experiencia de la duración.
Una epopeya completa exige resistencia, pausas y un público dispuesto a seguir nombres y acontecimientos. Un clip favorece un episodio intenso. Ninguno de los dos formatos es falso, pero un fragmento no es la tradición épica completa. Los datos de catálogo adquieren importancia porque las primeras grabaciones a menudo no identifican al intérprete.
Petar Perunović llevó el gusle a las comunidades inmigrantes serbias de Estados Unidos y realizó algunas de las primeras grabaciones comerciales. La migración cambió el público y el medio sin eliminar la función épica. Un oyente de la diáspora podía escuchar historias de la tierra natal en un fonógrafo, dentro de una ciudad muy alejada de Montenegro.
La memoria heroica también puede convertirse en arma política
El repertorio épico ha transmitido memoria histórica e identidad cultural, pero los relatos heroicos pueden movilizarse al servicio del nacionalismo y la exclusión. Las guerras de la década de 1990 hicieron imposible relegar ese peligro a una nota abstracta. El instrumento no es culpable y no todos los textos son inocentes.
Hay que escuchar las palabras y el contexto concretos. ¿A quién se elogia? ¿A quién se convierte en enemigo? ¿La interpretación es histórica, conmemorativa, partidista o satírica? Una técnica musical poderosa no vuelve éticamente inofensiva una afirmación.
Aquí el oficio vocal y el significado verbal son inseparables. La fuerza de una interpretación no sustituye la comprensión de lo que se dice.
Las mujeres y otras comunidades matizan la imagen habitual
Las imágenes públicas del guslar son abrumadoramente masculinas, pero las mujeres han tocado el gusle y han entrado en la historia discográfica. Su relativa invisibilidad refleja expectativas sociales y decisiones de archivo, no una regla biológica del instrumento.
La historia épica montenegrina también incluye repertorios cristianos ortodoxos, musulmanes bosníacos y compartidos en la región. La interpretación albanesa con lahuta emplea un instrumento de arco estrechamente emparentado, con su propia lengua y sus propias historias. La semejanza invita a comparar, no autoriza a confundirlos.
Tres ejemplos amplían de inmediato nuestra visión de la tradición: un fragmento montenegrino de archivo, un intérprete moderno identificado y el logro épico bosníaco de Avdo Međedović. Su contraste revela más que una hilera de vídeos patrióticos de gusle.