Capítulo 04
Eslovaquia oriental: vidas romaníes, rusinas y húngaras
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Eslovaquia oriental no comienza en el margen de un centro nacional situado al oeste. Posee ciudades, lenguas, corredores montañosos, llanuras, iglesias, teatros, economías nupciales e historias radiofónicas propias. Košice es una gran encrucijada urbana. Prešov alberga instituciones vinculadas con la vida cultural rusina y ucraniana. Spiš se abre hacia historias górales y alemanas de los Cárpatos; Šariš cuenta con sólidos focos locales de danza y canto; Zemplín se extiende desde los asentamientos rusinos del norte hasta los distritos húngarohablantes del sur; Abov atraviesa la cuenca de Košice y antiguas rutas condales.
En qué fijarse al escuchar
El sonido de un conjunto de cuerda oriental suele depender de negociaciones estrechas entre el primáš, las cuerdas de apoyo, el bajo, el cimbalom, el clarinete y el acordeón. Una melodía rápida de baile puede contener acentos asimétricos sin convertirse en una demostración matemática. Un cantante puede entrar sobre un ciclo instrumental ya establecido y atraer su cadencia hacia el texto. En las bodas, los músicos cambian de repertorio según la lengua, la generación, el momento ritual y la petición. La soltura entre estilos es conocimiento profesional, no prueba de que todas las comunidades sean iguales.
Los músicos romaníes construyen la economía musical
Las familias romaníes han aportado destacados violinistas, intérpretes de cimbalom, bajistas, cantantes, arreglistas y conjuntos en toda Eslovaquia. Su trabajo en bodas, restaurantes, balnearios, estudios de radio y agrupaciones profesionales ayudó a definir lo que muchos públicos entendían por música local. La discriminación limitó a menudo sus opciones económicas mientras la misma sociedad celebraba el virtuosismo romaní. Un relato responsable mantiene juntos el arte y sus condiciones sin convertir las dificultades en explicación del talento.
Pokošovci muestra un linaje regional. Ján Berky-Mrenica representa otro: un virtuoso arraigado en Očová que transitó por los conciertos, la radiodifusión y los conjuntos profesionales, y trató la variación de Podpoľanie como un conocimiento riguroso. Barbora Botošová prolonga una línea familiar mientras trabaja como violinista, primáška, arreglista, productora y educadora. Su álbum Roshambo, de 2023, emplea canciones en romaní y colaboraciones muy diversas. Sus elecciones de fusión son decisiones de autor, no un abandono de un sonido étnico fijo.
Rytmus llega a través del hip-hop, la fama y la narración directa de sí mismo. «Cigánsky sen» conecta la identidad romaní con la ambición, el juicio social y el rap eslovaco moderno. Su lugar está junto a la historia del violín, no por debajo de ella. Escuchar juntos a Botošová y Rytmus revela dos sistemas de producción diferentes: por un lado, el arreglo de conjunto y el dominio instrumental; por otro, el pulso, el fraseo, la personalidad pública y la enunciación grabada. Ninguno representa a todos los oyentes o músicos romaníes.
La lengua merece atención. El romaní posee dialectos y usos regionales; una banda romaní también puede interpretar en eslovaco, húngaro o rusino según la comunidad y la ocasión. El repertorio de una actuación no demuestra la identidad. Los créditos, la autodefinición y la historia local ofrecen pruebas más sólidas. La tarea de quien escucha es sencilla: nombrar a las personas, reconocer sus decisiones y rechazar la antigua costumbre de tratar la interpretación romaní como fervor anónimo.
Los nombres rusino y ucraniano llevan consigo una historia institucional
Las comunidades rusinas se concentran especialmente en el nordeste de Eslovaquia, aunque la migración ha ampliado el mapa. Su lengua, sus tradiciones cristianas orientales, sus canciones y sus danzas de pueblo se conectan a través de los Cárpatos con Polonia, Ucrania, Rumanía, Hungría y las diásporas. Las clasificaciones ucraniana y rusina se superpusieron y a veces compitieron dentro de las instituciones del siglo XX. PULS, el conjunto profesional asociado con el Teatro Alexander Dukhnovych de Prešov, presentó en otro tiempo material rusino bajo una denominación ucraniana. Esa historia debe exponerse, no corregirse en silencio a posteriori.
En «Dze še podzel», de Štefan Štec, la vigorosa proyección vocal y el arreglo contemporáneo llevan una lengua rusina heredada ante amplios públicos eslovacos sin fingir que una grabación pulida sea un acontecimiento de pueblo intacto. Su dicción, contorno melódico y marco instrumental difieren tanto de una obra escénica de PULS como de una grabación de archivo ligada a una localidad. Las tres formas muestran desde ángulos distintos al cantante, la institución y la comunidad.
La vida musical ucraniana en Eslovaquia incluye a ciudadanos, comunidades históricas y personas llegadas después de la invasión a gran escala de Ucrania por Rusia en 2022. Sus coros, iglesias, conciertos y nuevas colaboraciones son actividad cultural del presente. No deben subsumirse en la identidad rusina, ni los intérpretes rusinos deben ser reclasificados automáticamente como ucranianos. Ambas historias se encuentran, pero la identificación propia importa.
La Eslovaquia húngarohablante es una cultura del presente
Las comunidades húngaras son especialmente numerosas a lo largo del sur de Eslovaquia, desde el Danubio hacia el este. Su vida musical abarca conjuntos de cuerda de pueblo, cimbalom, coros eclesiásticos y cívicos, el movimiento de recuperación de las casas de danza, rock, pop, jazz, música experimental y medios de comunicación. Una obra en húngaro hecha en Nitra, Dunajská Streda o un pueblo fronterizo pertenece al ámbito cultural de Eslovaquia y a la vez se dirige a redes húngaras situadas al otro lado de la frontera.
Ghymes se formó en Nitra durante el periodo checoslovaco y desarrolló un sonido singular de folk-rock y músicas del mundo en lengua húngara. «Tánc a hóban» reúne cuerdas frotadas, canto y un arreglo de concierto amplio. Es obra de un conjunto de la minoría húngara de Eslovaquia: ni música húngara importada ni folclore en lengua eslovaca.
Adela Mede lleva esa relación a un presente electrónico íntimo. Su álbum Szabadság se grabó en una casa familiar cerca de la frontera eslovaco-húngara. En «Háromszorra Jövök Össze», la voz, la repetición y el procesamiento vuelven física la lengua. En otras obras canta en húngaro, eslovaco e inglés. Es una experiencia fronteriza expresada desde dentro, no un puente simbólico asignado por alguien externo.
Vidas judías, alemanas y de otras comunidades documentadas
Los nombres de Bratislava registran una historia multilingüe: Bratislava, Pressburg y Pozsony. Las comunidades judías también dieron forma a Košice, Prešov y poblaciones menores antes de que el Holocausto destruyera vidas e instituciones. La migración de posguerra provocó nuevas rupturas. El Museo de la Cultura Judía de Bratislava y su Museo del Holocausto de Sereď conservan objetos, testimonios y contexto histórico. Hay que acercarse a la música a través de esa historia documentada, nunca mediante el atajo de un klezmer alegre.
Pressburger Klezmer Band se formó en 1995 como conjunto contemporáneo de Bratislava. Su trabajo comprende investigación, recuperación, arreglos y nuevas composiciones. «Shabes in polecko», incluido en el directo Pressburger Klezmer Big Band de 2025, une una referencia al sábado judío con un término de danza local en un marco deliberadamente moderno de gran banda. El lenguaje del clarinete y el violín, la masa de los metales y el ritmo deben entenderse como una interpretación actual. No es un documento anónimo de antes de la guerra.
Las historias de los alemanes de los Cárpatos pertenecen a Bratislava, Spiš, las ciudades mineras de Hauerland y otras localidades. La guerra, el Holocausto, la evacuación, las expulsiones de posguerra y el cambio político quebraron muchas líneas de transmisión. El Museo de la Cultura de los Alemanes de los Cárpatos reúne documentación y mantiene sedes en Handlová y Nitrianske Pravno. Las historias de himnos, bandas cívicas y danzas sociales en lengua alemana pueden nombrarse cuando lo respaldan los registros; no debe imaginarse un único género nacional que haya sobrevivido sin interrupción.
Los górales del norte de Eslovaquia, los croatas de los alrededores de Bratislava, los checos, los polacos y las comunidades más recientes amplían aún más el mapa. La precisión hace significativa esta amplitud. Un país no se vuelve más rico enumerando identidades como adorno: se hace audible cuando instituciones, intérpretes, lenguas y obras se sitúan en sus propias historias locales.