Capítulo 02
La fujara, Detva y el arte sonoro de los pastores
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La fujara impresiona por su aspecto: es una flauta de madera muy larga que se sostiene en vertical y que a menudo decora personalmente quien la fabrica. Su tubo principal suele medir entre 160 y 200 centímetros. Un conducto de aire más corto y paralelo lleva el aliento desde una boquilla accesible hasta la parte superior de esa larga columna resonante. Tres orificios de digitación se sitúan en la zona baja del cuerpo. Esta disposición resuelve un problema práctico de alcance y crea las condiciones acústicas de su extraordinario registro.
En qué fijarse al escuchar
El intérprete no depende solo de los orificios. Una presión de aire suave despierta un tono fundamental grave, de borde áspero y murmurante. Un aliento más intenso y moldeado con precisión hace que la columna de aire salte a parciales superiores de la serie armónica. Abrir y cerrar los tres orificios cambia la longitud efectiva y modifica las alturas disponibles. Un ataque enérgico puede liberar una rápida cascada de armónicos antes de asentarse en una nota; cambios más sutiles colorean un sonido sostenido. Los dedos añaden giros y cortes, mientras la voz puede alternarse con las frases instrumentales.
Por eso contar los orificios produce una impresión equivocada. La fujara es un instrumento de armónicos cuya técnica reúne presión del aire, resonancia, digitación y un repertorio construido en torno a esas posibilidades. Su nota grave no es una mera introducción a la melodía «verdadera» de la zona alta. Establece el espacio. Después llegan los parciales agudos con un cambio de brillo tan acusado que un solo instrumento parece responderse a sí mismo.
Podpoľanie da al instrumento una ubicación concreta
La fujara está estrechamente vinculada a la cultura pastoril del centro de Eslovaquia, sobre todo a Podpoľanie. Los festivales de Detva contribuyeron a llevarla a escenarios nacionales e internacionales, pero esa visibilidad no debe separar el instrumento de Očová, Hriňová, los asentamientos cercanos, sus artesanos y sus intérpretes. La UNESCO proclamó originalmente la fujara y su música en 2005 y las incorporó a la Lista Representativa en 2008. Esas fechas reconocen una práctica viva; no marcan el inicio de su música.
El repertorio pastoril enlaza formas solistas extensas, canciones sobre el trabajo y la vida social, imitaciones de la naturaleza, señales y variación personal. Las versiones románticas suelen imaginar a un hombre aislado que toca ante montañas vacías. El paisaje sonoro pastoril real incluía trabajo, animales, caminos, asentamientos, desplazamientos estacionales y relaciones humanas. El instrumento podía acompañar un texto cantado, marcar el tiempo, comunicar una presencia y mostrar el dominio personal de quien lo fabricaba y tocaba.
Jozef Peško da nombre y un sonido inconfundible a la interpretación de la fujara en el siglo XX. Su versión de «Detvianska festivalová fanfára», de Svetozár Stračina, une un instrumento regional con una obra pública compuesta deliberadamente. El resultado no es una supervivencia anónima ni una imitación orquestal. El aliento y la articulación de Peško siguen ocupando el centro, mientras Stračina construye un marco festivo alrededor del dramatismo de los armónicos de la fujara.
La tradición de cuerda de Podpoľanie ofrece otra clase de individualidad. Se recuerda a los primáš por cómo varían una línea al repetirla: retrasan una llegada, comprimen un pasaje, cambian la presión del arco o insertan adornos sin perder la danza. Músicos romaníes y no romaníes construyeron juntos este lenguaje. Ján Berky-Mrenica, arraigado en Očová, se convirtió en un gran virtuoso del violín y escribió sobre la variación local. Su trayectoria rechaza la falsa división que hace aparecer a los intérpretes romaníes solo después de haber descrito una tradición eslovaca supuestamente completa.
Una familia de columnas de aire
La koncovka, una flauta de armónicos sin orificios de digitación y soplada por el extremo, permite oír con especial claridad el principio del aliento. El músico sobresopla para seleccionar armónicos y cambia el conjunto de alturas tapando o destapando el extremo inferior. La melodía surge de dos series armónicas relacionadas. La limitación resulta fértil: el fraseo, el acento rítmico y la respiración quedan completamente expuestos.
Otras flautas de conducto añaden orificios y distintas longitudes de tubo. Las flautas dobles permiten hacer sonar dos columnas y crear una melodía con una segunda línea o un apoyo semejante a un bordón. Los cuernos pastoriles y las largas trompetas de madera funcionan con los labios y los armónicos naturales, y sirven tanto para emitir señales como para formar patrones musicales. Pequeños instrumentos de lengüeta o improvisados pertenecen a otras estaciones y tareas. La drumbľa, o arpa de boca, coloca una lengüeta flexible ante la boca; el punteo inicia la vibración y la cavidad bucal filtra los armónicos hasta formar un pulso cambiante e íntimo.
Cada instrumento transforma la materia en comportamiento. La longitud de la madera fija la resonancia. Un borde afilado divide el aire en una flauta. Una lengüeta se abre y se cierra repetidamente. Los labios vibran contra la boquilla de un cuerno. El cuerpo del intérprete se convierte en parte del resonador. Este conocimiento práctico pertenece tanto a quienes fabrican como a quienes tocan. El calibre, el grosor de las paredes, el secado, la posición de los orificios y la respuesta de la lengüeta influyen en cada frase.
El patrimonio vive a través de las decisiones
Una fujara decorada en un museo puede revelar talla, color, autoría y fecha, pero no demuestra la presión, la organización temporal ni el modo en que una línea cantada se encuentra con una respuesta instrumental. Un solo en escena puede mostrar la técnica a la vez que modifica la proyección al aire libre y el uso social. Una grabación de campo conserva un encuentro, una posición de micrófono y un intérprete concretos en un momento determinado. Ninguno de esos testimonios es completo por sí solo.
Un intérprete tradicional permite apreciar con claridad el registro grave y los saltos armónicos. Una banda de baile de Podpoľanie revela la variación bajo la presión del acto social, mientras la fanfarria de Stračina muestra el instrumento dentro de una obra pública compuesta. Pohreb, de Richard Hronský, creada en 2025, sitúa la fujara, sonidos del entorno familiar, grabaciones de campo y memoria en una práctica contemporánea de estudio. La herencia sigue oyéndose aunque cambie su marco.
Detva importa, pero los instrumentos pastoriles de Eslovaquia no apuntan todos hacia Detva. Orava, Liptov, Horehronie, Kysuce y otras regiones mantienen sus propias relaciones entre flautas, cuernos, canto y danza. El artesano, el docente, el repertorio y el contexto distinguen el trabajo, la familia, el festival, el archivo y la interpretación de concierto. Esos detalles convierten un instrumento impresionante en música.