Capítulo 05
Palabras danesas, guitarras ruidosas y circuitos underground
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En la música popular de Dinamarca, la lengua divide tanto como el género. El inglés puede ofrecer alcance internacional y acceso a estilos importados. El danés puede hacer que el humor, la clase social, el acento regional y el habla cotidiana sean inmediatamente reconocibles en el país. Los artistas pasan de una lengua a otra, pero la elección modifica la relación de intimidad con el público.
Gasolin' convierte el rock en danés en algo inevitable
Gasolin', formado en Copenhague en 1969, reunió a Kim Larsen, Franz Beckerlee, Wili Jønsson y Søren Berlev. El grupo se inspiró en el rock británico y estadounidense sin ocultar el habla danesa. La guitarra eléctrica de Beckerlee podía ser cruda y concisa; Jønsson y Berlev formaban una sección rítmica sólida; la voz de Larsen sonaba conversacional incluso cuando el estribillo ganaba amplitud.
Comience por «Kvinde min». El afecto de la canción se transmite mediante el timbre áspero de Larsen y la negativa de la banda a pulirlo en exceso. «Rabalderstræde» aporta energía callejera; «This Is My Life» demuestra que el inglés no generaba de manera automática la misma relación con los oyentes daneses. La importancia de Gasolin' reside en parte en haber probado que una lengua local podía sostener un rock para grandes recintos sin sonar solemne ni provinciano.
Tras la disolución del grupo, el catálogo solista de Larsen se entretejió con la vida pública. No permita que esa omnipresencia oculte el oficio. Escuche dónde coloca las consonantes, cómo las melodías se acomodan a las vocales danesas y cómo los arreglos dejan espacio a una voz que nunca fue impecable en un sentido convencional.
La canción de autor afila lo cotidiano
C.V. Jørgensen escribe canciones danesas cargadas de observación social, ironía y lenguaje condensado. «Costa del Sol (En inciterende flamenco)» usa una imagen vacacional para revelar aspiraciones e incomodidad. Anne Linnet combina la composición, el liderazgo de bandas y una escritura directa en el rock, el pop y el teatro. Su trabajo con Shit & Chanel y Marquis de Sade, seguido de canciones solistas como «Tusind stykker», sitúa a las mujeres en el centro de la música popular danesa.
Sebastian enlaza el oficio de cantautor, el folk-rock y el teatro musical. Lis Sørensen y Sanne Salomonsen muestran trayectorias vocales y de banda distintas a lo largo de los años ochenta y del pop-rock posterior. Estas carreras importan porque el «rock danés» nunca fue solo un estilo de guitarra. También fue una negociación sobre qué voces podían sonar con autoridad en esa lengua.
El punk quiebra la comodidad nacional
El punk de finales de los setenta y comienzos de los ochenta creó salas más pequeñas, redes independientes y un discurso social más áspero. Sods, posteriormente Sort Sol, comenzó con una fuerza desnuda antes de expandirse hacia el post-punk y el rock alternativo. «Copenhagen», de la primera etapa de Sods, es breve, tensa y geográficamente directa; grabaciones posteriores de Sort Sol como «Let Your Fingers Do the Walking» habitan un mundo sonoro más amplio y oscuro.
Kliché, con figuras como Lars H.U.G., aportó una new wave angulosa y una precisión propia de las escuelas de arte. The Minds of 99 pertenece a una época muy posterior de rock alternativo en danés y gran formato, prueba de que la lengua nacional y la dimensión multitudinaria siguen reforzándose mutuamente.
El legado del punk no es un solo sonido. Incluye la organización autogestionada, el recelo ante el consenso y el permiso para que las letras en danés sean feas, graciosas o combativas. El underground sigue siendo una institución, solo que construida con locales de ensayo, sellos pequeños y alianzas temporales.
La música dura de Dinamarca no se explica mediante imágenes vikingas. Mercyful Fate surgió en Copenhague con el falsete extremo de King Diamond, la escritura entrelazada de las guitarras de Hank Shermann y Michael Denner, giros estructurales rápidos y teatro ocultista. «Evil», «A Dangerous Meeting» y el álbum Don't Break the Oath son puntos de entrada imprescindibles.
Escuche las funciones de las guitarras antes que la imagen. Los riffs cambian con frecuencia, la armonía crea desasosiego y los solos se integran en una secuencia narrativa compuesta. Los cambios de King Diamond entre voz grave y falsete funcionan como personajes. La imaginería satánica y de terror es un lenguaje escénico, no una prueba arqueológica de las creencias danesas.
Entre las vías posteriores se encuentran la combinación de peso metal, pulso rockabilly y estribillos melódicos de Volbeat; el controvertido tránsito de Myrkur entre las sonoridades del black metal, la composición y el material vocal asociado al folk; y numerosas escenas de death, doom y hardcore. Iceage lleva el punk de Copenhague hacia una escritura primero abrasiva y después cada vez más expansiva. Ninguna necesita explicarse por una «oscuridad nórdica» cuando disponemos de riffs, salas y discos.
Las bandas en inglés siguen otras vías de proyección internacional
The Raveonettes emplean armonías vocales cerradas, distorsión y formas pop concisas; reelaboran referencias de las décadas de 1950 y 1960 mediante una superficie deliberadamente ruidosa. Comience por «Attack of the Ghost Riders». «Am I Wry? No», de Mew, sitúa una voz aguda, frases de contornos irregulares y guitarras luminosas dentro del art rock. D-A-D desarrolló una identidad de hard rock con humor y un atractivo duradero en directo. «Barbie Girl», de Aqua, es una pieza de eurodance danesa-noruega cuya repercusión mundial posterior desborda cualquier lectura nacional.
El éxito de exportación no es la meta de la música popular danesa. Es una vía entre otras, a menudo dependiente del inglés, los sellos internacionales y una identidad visual. Las canciones de consumo interno pueden adquirir una importancia cultural enorme y seguir siendo menos visibles en el extranjero. Una historia equilibrada debe atender a ambas dimensiones.