Capítulo 02
Maqam, takht y el arte de regresar
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El maqam es un sistema de organización melódica que comprende relaciones características entre alturas, recorridos y convenciones expresivas. No es una simple escala. El intérprete revela el maqam mediante el movimiento: qué notas enfatiza, cómo ascienden o descienden las frases y dónde se detienen.
Un takht permite que cada instrumento hable con voz propia
El conjunto histórico llamado takht suele incluir oud, qanun, nay, violín y riqq, a veces con violonchelo u otros instrumentos en formaciones posteriores. El oud aporta la autoridad melódica de la cuerda pulsada; el qanun ofrece órdenes de cuerdas de timbre brillante y afinación precisa; el nay traza una línea rica en aire; el violín sostiene y ornamenta; el riqq lleva el ciclo rítmico con su membrana y sus sonajas metálicas.
En los pasajes colectivos, los músicos pueden tocar una misma melodía con ornamentos individuales y crear heterofonía: un contorno compartido y varias versiones simultáneas. Escuche primero un instrumento cada vez y después el resplandor que producen entre todos.
El taqsim hace visible un recorrido
Un taqsim es una exploración instrumental improvisada. El músico establece un maqam, desarrolla frases, puede desplazarse hacia zonas modales afines y regresa. La tensión nace de la proporción y la expectativa, no de una libertad azarosa.
Escuche a Mohamed El Qasabgi al oud o una improvisación documentada de Abdo Dagher al violín. Identifique la nota estable de reposo. Perciba cuándo una altura nueva modifica el campo emocional. El regreso adquiere sentido porque el intérprete ha hecho audible la distancia.
La wasla ordena un encuentro más largo
Una wasla es una secuencia semejante a una suite, compuesta por formas vocales e instrumentales organizadas alrededor de un maqam. La práctica histórica incluyó piezas como bashraf, samai, muwashshah, layali, mawwal y taqsim en combinaciones cambiantes. El orden exacto variaba; el concepto proporcionaba a músicos y público un arco de largo alcance.
Los fragmentos de concierto modernos suelen aislar un taqsim o un muwashshah. Escuchar una secuencia completa muestra cómo se acumula la atención. El preludio instrumental prepara el oído; el canto de ritmo medido establece el texto; la improvisación vocal más libre aumenta el riesgo. El público reconoce las decisiones porque conoce la gramática.
El Congreso de El Cairo de 1932 registra el desacuerdo
Del 28 de marzo al 3 de abril de 1932, músicos, estudiosos y funcionarios se reunieron en El Cairo para celebrar el primer Congreso de Música Árabe. Los participantes egipcios trabajaron junto a delegaciones de diversas regiones árabes y especialistas europeos como Béla Bartók, Paul Hindemith, Curt Sachs y Erich von Hornbostel. El encuentro combinó interpretación, grabación, clasificación y debates sobre afinación, escalas, instrumentos, educación y modernización.
Sus grabaciones conservadas son extraordinarias porque fijan repertorios identificados de Egipto y de otros lugares en un encuentro institucional fechado. No constituyen un censo neutral de la música árabe. Los comités decidieron quién asistía, cómo se denominaban las categorías y qué entraba en la sala de grabación. Las prácticas rurales, las cultivadas por mujeres, las informales y las políticamente marginales tuvieron una representación desigual.
Escuche varios discos, sin extraer de uno solo un supuesto «sonido árabe auténtico». La música profana culta egipcia, los cantos coptos, el maqam iraquí, el malouf tunecino y las demás delegaciones conservan sistemas diferentes. También importa la tecnología: la duración limitada de cada cara, la colocación de los micrófonos y las primeras técnicas de grabación eléctrica condicionaron las interpretaciones.
El congreso se volvió influyente, en parte, porque las copias y ediciones posteriores circularon por bibliotecas. Debe escucharse como el extraordinario archivo de una reunión, con su ambición institucional y sus puntos ciegos intactos. Así resulta más útil que como un acontecimiento fundacional mítico.
Riyad Al Sunbati compone para la interpretación
El compositor e intérprete de oud Riyad Al Sunbati escribió obras importantes para Umm Kulthum, entre ellas “Al Atlal”. La canción pone música a poesía asociada con Ibrahim Nagi y crea una estructura expansiva mediante una introducción orquestal, estribillos recurrentes y pasajes abiertos a la intensificación en directo.
Escuche por secciones la interpretación de 1966. Siga primero la apertura instrumental compuesta. Después, perciba cómo Umm Kulthum repite un verso en respuesta a la reacción del público y modifica la duración y el énfasis. Composición e improvisación son aliadas. La obra no es una partitura fija interpretada con neutralidad ni una emoción espontánea sin arquitectura.
Mohamed Abdel Wahab enlaza varias modernidades
Mohamed Abdel Wahab fue cantante, compositor, actor y un modernizador influyente. Combinó la práctica melódica árabe con orquestaciones cambiantes, cine, tango, foxtrot y otras formas internacionales. “Ya Msafer Wahdak” muestra su elegancia vocal y su escritura para la canción; sus obras posteriores para Umm Kulthum, entre ellas “Enta Omri”, unieron dos carreras públicas de enorme alcance.
La modernización no es aquí un movimiento unidireccional hacia Europa. Los músicos egipcios eligieron técnicas extranjeras dentro de una industria local poderosa y ante un público propio.