Capítulo 01
Diez regiones, varios relojes y ningún pulso nacional único
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La diversidad ecológica y lingüística de Camerún adquiere forma musical en las relaciones entre ciudades, comunidades, carreteras, radio e instituciones escénicas.
En qué fijarse al escuchar
La región del Litoral y Duala ocupan un lugar central en las historias sawa, el makossa, la grabación, los intercambios de la ciudad portuaria y el ciclo del Ngondo a orillas del Wouri. La región del Centro y Yaundé reúnen rutas beti y ewondo, bikutsi, radiodifusión, conjuntos estatales, estudios, universidades y hip-hop. La región del Oeste comprende instituciones bamoun y de los Grassfields, historias palaciegas, el Nguon y diversas tradiciones de danza y xilófono. El Noroeste y el Sudoeste conectan los Grassfields, las escenas populares anglófonas, la música de iglesia, las rutas del highlife y a artistas que trabajan en condiciones de desplazamiento.
En el Este y la selva meridional, las comunidades baka mantienen prácticas vocales y rítmicas propias. El mvet ekang recorre zonas del sur de Camerún y cruza las fronteras actuales hacia Gabón y el Congo. Adamawa, Norte y Extremo Norte se abren a mundos musicales en fulfulde y a tradiciones pastoriles, cortesanas, islámicas, cristianas y transfronterizas que se prolongan hacia Nigeria, Chad y la República Centroafricana. Cada región despliega varias historias, no un único género que le corresponda.
La lengua entra en el ritmo
El francés y el inglés son lenguas oficiales marcadas por la historia colonial y las instituciones contemporáneas. El inglés pidgin camerunés sirve a la expresión cotidiana y popular, sobre todo en contextos anglófonos y urbanos. El duala se oye en la canción costera y en la historia del makossa. El basaa es importante para el assiko y para compositores como Blick Bassy. El ewondo, el bulu y otras lenguas beti y ekang afines aparecen en el bikutsi, el mvet y otros repertorios. El bamum, el baka, el fulfulde y muchas otras lenguas pertenecen a comunidades y ocasiones concretas.
Un cantante puede cambiar de lengua entre la estrofa, el estribillo y la introducción hablada. Ese cambio puede ampliar el público, señalar intimidad o alterar la colocación rítmica; es el contexto del propio artista el que explica qué significa.
Para empezar a escuchar, atienda al sonido de las palabras. Las vocales del duala pueden alargarse sobre un ritmo de makossa mientras responde la guitarra. Una estrofa de rap en francés o pidgin puede apretar las consonantes contra el compás. La composición en basaa puede emplear la repetición y el contorno tonal de modo distinto a un subtítulo traducido. Aprenda el título y el tema cuando exista una explicación fiable, pero no deje de oír lo que hace la voz.
Tres relojes definen una grabación antigua
Los catálogos cameruneses muestran con frecuencia tres momentos distintos. El primero es el de la interpretación o la grabación: la hora en que los músicos entraron en un estudio de radio, una sala de iglesia o unas instalaciones comerciales. El segundo es la publicación inicial, quizá en un sencillo local de circulación limitada. El tercero es el redescubrimiento: una recopilación, una remasterización o una subida digital décadas después.
La recopilación Cameroon Garage Funk se publicó en 2021, pero sus grabaciones proceden de 1964 a 1979. Que en 2026 aparezca un sencillo digital a nombre de Manu Dibango no significa que el saxofonista, fallecido en 2020, volviera al estudio. Indique con honradez a qué reloj corresponde cada fecha. La música gana historia sin perder frescura.
Empiece con cuatro sonidos incompatibles
Escuche Manu Dibango — «Soul Makossa» (1972), Les Têtes Brûlées — «Bikutsi Rock» (1992), diez niñas baka — «Song for Gathering Mushrooms» (grabada en la década de 1970; publicada en 1977) y Francis Bebey — «The Coffee Cola Song», de su etapa electrónica de los años ochenta. Cuatro texturas incompatibles bastan para establecer la escala del mapa.
En Dibango, siga el bajo y el saxofón. Con Les Têtes Brûlées, repare en el ataque seco de la guitarra y el pulso de danza. En la grabación baka, oiga cómo varias líneas vocales forman una única superficie cambiante. Con Bebey, identifique la sanza, la voz y el tempo electrónico. Surgen cuatro sistemas antes de que ningún género pueda reclamar el país entero.
Lo que ocultan las ciudades famosas
Duala y Yaundé dominan los medios porque allí se concentran estudios, sellos, instituciones y transportes. Fuera de esa zona de gran visibilidad digital, los conjuntos de aldea y los músicos de corte del norte pueden actuar con frecuencia dentro de redes organizadas en torno a acontecimientos, no a publicaciones comerciales.
El assiko, el ambasse bey, el mangambeu y el bend-skin ensanchan el mapa antes de que se impongan los dos géneros célebres. El assiko está estrechamente vinculado a los mundos sociales basaa y a una danza en la que los pies, las caderas y un centro de gravedad bajo importan tanto como la línea de guitarra. El ambasse bey pertenece a la historia de la danza costera y contribuyó a formar el entorno urbano del que surgió el makossa. El mangambeu está ligado a contextos bamileke del Oeste, mientras que el bend-skin creció en los circuitos de danza y música popular del oeste antes de circular por todo el país.
Holame (2013), de TAO, abre una ruta septentrional a través del foufouldé y de materiales musicales relacionados con las regiones sahelianas de Camerún. Su línea vocal y su arreglo conducen hacia intérpretes y comunidades concretos de Adamawa, Norte y Extremo Norte.
El mapa de Camerún combina, por tanto, estrellas ampliamente documentadas, catálogos de estudio recuperables, grabaciones comunitarias y prácticas vivas que conservan importancia local pese a su escasa huella digital.