Capítulo 04
La radiotelevisión, el archivo y la banda eléctrica
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Radiodiffusion-Télévision de Djibouti no es solo un lugar donde se almacenaron canciones. Ha sido centro de trabajo, instancia de selección, entorno de ensayo, instalación de grabación y escenario público. Desde la independencia en 1977, las instituciones estatales han tenido un peso inusualmente grande en la música profesional. Ese apoyo permitió sostener conjuntos y conservar grabaciones; también concentró las decisiones sobre el acceso y la visibilidad.
4 Mars abre las puertas del archivo
La colección atribuida a 4 Mars contiene interpretaciones cuya paleta eléctrica complica de inmediato cualquier expectativa de una música «tradicional» y austera del Cuerno de África. Los teclados pueden sonar saturados o ligeros. Las líneas de guitarra se inclinan hacia el funk, el reggae o el fraseo de danzas regionales. Los instrumentos de viento y las voces construyen un drama público. La música pertenece a una época en la que los discos, las señales de radio y los estilos difundidos por las giras atravesaban el mar Rojo y el océano Índico con tanta facilidad como las formas de canción más antiguas.
Comience con «Dhulka Hooyo (Patria)» y después «Tilman Baa Lagu Socdaa (Sigue las reglas)». El primer título invita a una lectura patriótica; el segundo sugiere instrucción o comentario social. No se detenga en los títulos. Compare el movimiento del bajo, el timbre del teclado, el coro y el espacio concedido a la voz principal. Escuche después «Daroor» y observe cómo la falta de lluvia se transforma en una interpretación llena de movimiento, no solo de solemnidad.
Una publicación de archivo comprende dos fechas. La interpretación y la grabación pertenecen a un período; la selección, la restauración y la publicación internacional, a otro. El sello y el productor posteriores influyen en el orden, la traducción y el marco de presentación. Eso no invalida el archivo. Nos indica que debemos escuchar tanto el trabajo de los músicos como la historia del acceso.
Groupe RTD graba en tiempo presente
The Dancing Devils of Djibouti se grabó en 2019 y se publicó en 2020. Es un álbum de estudio, no una recopilación de cintas antiguas. La distinción importa porque sus músicos no imitan una edad de oro conservada en los archivos. Intérpretes jóvenes y veteranos llevaron a una sesión contemporánea el repertorio radiofónico, la canción somalí, el lenguaje jazzístico de los instrumentos de viento, la guitarra con inflexiones de reggae, el sintetizador y el conocimiento rítmico local.
Mohamed Abdi Alto lidera con un vocabulario saxofonístico formado, en parte, por una escucha intensa de Charlie Parker y John Coltrane. Abdirazak Hagi Sufi «Kaajaa» aporta la guitarra a contratiempo y su amor por la música jamaicana. Los teclados de Moussa Aden Ainan conectan con las tradiciones de las bandas eléctricas somalíes sin perder el sello personal del músico. Asma Omar se incorporó después de un concurso juvenil de talentos. La sección rítmica ancla estas rutas en la práctica interpretativa yibutiana.
En «Alto's Interlude», el saxofón abandona su función de acompañamiento y pasa al primer plano. Escuche la respiración, el ataque y la extensión de cada frase. Oiga después «Raga Kaan Ka’Eegtow (Eres la persona que amo)» y observe cómo el instrumento vuelve a la conversación del conjunto. La biografía resulta útil cuando orienta el oído.
La visibilidad estatal no equivale a la totalidad de la vida musical
El archivo de la radiotelevisión puede hacer que los conjuntos nacionales parezcan la historia completa, porque sus cintas sobreviven y sus nombres son identificables. Las bodas, los grupos de barrio, la poesía afar, la recitación religiosa, las interpretaciones aficionadas y las escenas juveniles informales pueden quedar reflejadas en un catálogo mucho más escaso. No figurar en los catálogos radiofónicos o comerciales no equivale a no existir en Yibuti.
Al mismo tiempo, idealizar lo informal sería otro error. Los ensayos remunerados, los micrófonos, los arreglistas, los ingenieros y el almacenamiento importan. Las instituciones crean condiciones para que pueda desarrollarse una música de conjunto compleja. La tarea consiste en reconocer tanto el apoyo material como el control.
El archivo necesita una escucha activa
Una grabación permite hacer observaciones concretas: cantante acreditado, instrumentos distinguibles, cambios de sección, texto repetido, orden de los solos y duración. El período de grabación, la trayectoria de la cinta en el archivo y la fecha de publicación pueden describir acontecimientos diferentes. Mantenerlos separados impide que una interpretación redescubierta se convierta en el mito de un sonido nacional atemporal.
Un micrófono cambia el equilibrio social
La sesión de Groupe RTD de 2019 también ofrece una lección de producción. La banda grabó con rapidez en el estudio de RTD mediante un equipo de grabación móvil. Los micrófonos cercanos permiten examinar con detalle la línea de bajo, los golpes de dumbek y las entradas de la guitarra; la mezcla de un álbum puede dar a cada intérprete una claridad que no existiría a la misma distancia en un salón de ceremonias. Esa claridad forma parte de la edición, no es una ventana transparente a toda interpretación yibutiana.
Compare el breve «Alto's Interlude» con las canciones vocales más largas. En el interludio, la respiración del saxofón y el ruido de sus llaves pueden pasar a primer plano. En «Buuraha U Dheer», el mismo instrumento debe encontrar su sitio entre la voz, el ritmo y la armonía. La producción hace perceptibles esas relaciones; los músicos las convierten en música.
Las cintas antiguas de RTD plantean un problema distinto. El estado de la cinta, la colocación original de los micrófonos, la restauración posterior y la masterización influyen en lo que nos llega. Un instrumento tenue pudo sonar bajo en la sala, estar lejos del micrófono o haberse perdido en parte con el tiempo. La buena escucha combina, por tanto, el placer con la modestia: describa lo que permite oír la edición disponible sin pretender reconstruir la sala perdida.