Capítulo 04
Girmit, hindi de Fiyi y música indofiyiana
7 minutos de lectura
El 14 de mayo de 1879, el Leonidas llevó a Fiyi a los primeros trabajadores bajo contrato procedentes de la India británica. Al terminar el sistema, habían llegado más de sesenta mil personas con contratos conocidos localmente mediante la palabra girmit, adaptada de “agreement”. Traían lenguas, religiones y prácticas regionales distintas. La vida en las plantaciones, el asentamiento, el matrimonio, el culto, la educación y el contacto con hablantes de iTaukei e inglés dieron lugar a nuevas historias arraigadas en Fiyi.
En qué fijarse al escuchar
La música formó parte de esa transformación. Sobrevivió en el canto devocional, el repertorio nupcial y las formas conservadas en la memoria; también cambió por medio de la radio, el cine, las bandas locales, los estudios y la migración. La música indofiyiana no es un capítulo indio situado por accidente en el Pacífico. Es música creada durante generaciones en Fiyi.
El hindi de Fiyi cuenta una historia local
El hindi de Fiyi se desarrolló sobre todo a partir del awadhi y el bhojpuri, con aportes de otras lenguas surasiáticas, del iTaukei y del inglés. Se convirtió en lengua del hogar, del humor y de la identidad cotidiana, mientras que el hindi estándar y el urdu solían ocupar funciones más formales en la escuela, la religión, la radio y la literatura.
La diferencia puede oírse. Una canción de boda aprendida de una abuela, un texto formal de bhajan, una versión de una canción de cine en hindi y una letra pop en hindi de Fiyi quizá sean “música hindi” para alguien de fuera. Sin embargo, no comparten la misma lengua, ocasión ni autoridad cultural.
Las canciones del tipo sohar, adaptadas de tradiciones bhojpuri, pasaron a formar parte de las bodas indofiyianas. Que perduraran no implica una conservación perfecta. Las familias cambiaron palabras, melodías y funciones interpretativas. Más tarde, cantantes especializados recorrieron un circuito nupcial remunerado. Una forma viva puede tener ascendencia y, a la vez, seguir creándose localmente.
El bhajan es una práctica, no solo una etiqueta de lista
En 2026, Raghwa Nand contó que había empezado a cantar bhajan en los campos de caña de los alrededores de Tavua. Más tarde formó un grupo de cinco integrantes y actuó por todo Fiyi. Tocaba el armonio, aprendió con un gurú y cantaba en bodas, funerales y ceremonias de puja. Las palabras podían proceder de un devocionario, mientras los músicos creaban la melodía y daban forma a la interpretación.
Ese detalle importa. Revela autoría dentro de la continuidad. El armonio puede sostener la melodía y apoyar la voz; la percusión manual marca ciclos e intensifica la respuesta. Un cantante principal debe conocer el texto, la pronunciación y el recorrido melódico, pero también cuánto debe durar la canción para cumplir su función en esa ocasión.
Kali Charan, conocido como el “Tigre del Delta”, ofrece otro recorrido con nombre propio por Navasa y Nausori. Viveka Nand, cantante e intérprete de tabla y sitar, grabó de niño en Fiji Broadcasting House y después enseñó a generaciones de músicos. Su grabación de “Sai Ki Nagaria” con Bhaskara Nand proporciona un punto de partida devocional concreto.
Qawwali, ghazal y música semiclásica
Las comunidades indomusulmanas de Fiyi llevaron consigo y desarrollaron sus propias músicas sagradas y sociales. Para hablar del qawwali en Fiyi hacen falta intérpretes y ocasiones reales; la palabra no puede servir como toque “sufí” genérico. Del mismo modo, el ghazal y la interpretación semiclásica exigen atender a la poesía, la voz y la formación.
La grabación “Light Classical Melody”, de Balram Dass, Satnik Dass y Subba Raju, es valiosa porque identifica a los intérpretes aunque el título sea genérico. La actuación televisiva en directo de Shakuntla Devi en el ámbito indofiyiano deja constancia de la cantante y del medio, aunque no se conserve el título de la pieza. Estas lagunas de catálogo recuerdan que la historia de la radiodifusión suele sobrevivir de forma desigual.
Docentes e intérpretes actuales dan continuidad a esta historia. Viveka Nand ha trabajado con el Indian Cultural Centre de Suva, y Jhankaar the Band, fundado por el percusionista Samresh Rao, combina material clásico indio, canciones de Bollywood y repertorio en inglés para el público de hoy. Girmit Gatha, volúmenes I y II, ofrece un ejemplo contemporáneo preciso: canciones originales creadas alrededor de la memoria del girmit, no otra colección anónima de versiones de Bollywood. La mezcla no es confusión. Refleja lo que de verdad conocen músicos y oyentes en Fiyi.
Daya Nand y un circuito popular hecho en Fiyi
Daya Nand inició su trayectoria en el circuito local de bandas de Lautoka, donde tocó la guitarra en Gypsy Wreckers Band, y ganó Fiji Ka Sangeet Sitara en 1979. En 1988 grabó con Ramesh Hargovind, ingeniero de Procera Music, y con músicos establecidos en Fiyi. Su nueva versión reggae de una canción de Mohammed Rafi se convirtió en un gran éxito de la radio en hindi.
La historia cruza varias categorías a la vez: memoria del cine en hindi, ritmo reggae de Fiyi, un concurso local, una banda de Lautoka, grabación comercial e incertidumbre posterior a los golpes de Estado. Llamar al resultado una versión es correcto, pero insuficiente. El arreglo y el momento social hicieron de ella una grabación propia de Fiyi.
Quienes trabajaron en la grabación también pertenecen al relato. Ingenieros, guitarristas, bajistas, teclistas y personal de los sellos crearon el sonido que circuló por la radio y en casete. La migración podía disolver una banda cuando sus integrantes se marchaban al extranjero; esa misma diáspora, sin embargo, generó nuevos públicos en Australia, Nueva Zelanda, Canadá y Estados Unidos.
Los golpes de Estado cambiaron quién podía quedarse y adónde viajaba la música
Los golpes militares de 1987 ahondaron la inseguridad racial y aceleraron la emigración indofiyiana. La música no ofreció una cura sencilla. Se convirtió en una de las maneras de recordar Fiyi, discutir qué significaba pertenecer y mantener la lengua familiar en el extranjero.
La fecha histórica debe seguir visible. Una canción nostálgica escuchada en Auckland o California puede evocar recuerdos anteriores y posteriores a los golpes, pero el oyente no debe atribuirle un único sentido emocional. La diáspora se compone de elección, presión, oportunidad y pérdida en proporciones distintas para cada persona.
Hoy, la rapera del Área de la Bahía Pallavi, que actúa como Fijiana, sitúa la identidad indofiyiana dentro del hiphop contemporáneo, lejos de una exhibición de patrimonio. “Welcome to the Bay” (2025), producida por Yo Shub Made It, reúne frases en hindi de Fiyi, colores de flauta de la diáspora india, bajos 808 y la geografía de Richmond en una grabación donde cada elemento responde a una decisión artística. La pista no pide escoger entre la identidad indofiyiana y la del Área de la Bahía; su tema es la vida creada donde se encuentran esas historias.
Sumeet Tappoo desarrolla una carrera transnacional entre Fiyi y la India que abarca la canción devocional, el ghazal, la música clásica y proyectos presentados bajo la etiqueta sufí. Estos artistas no clausuran la historia del girmit. Muestran que continúa engendrando nuevas identidades musicales.
Cinco entradas para cinco ocasiones distintas
- Viveka Nand y Bhaskara Nand — “Sai Ki Nagaria”: voz devocional y acompañamiento de músicos con formación. - Daya Nand — “Sundar Haath Sunehri Zulfein”: una grabación de música popular indofiyiana. - Balram Dass, Satnik Dass y Subba Raju — “Light Classical Melody”: interpretación de un conjunto identificado, más allá del atajo de la canción cinematográfica. - Jhankaar the Band — Girmit Gatha, volúmenes I y II: canciones originales sobre el girmit interpretadas por un conjunto actual de Fiyi. - Fijiana — “Welcome to the Bay” (2025): autoría de la diáspora indofiyiana en el lenguaje contemporáneo del hiphop.
Ningún elemento representa por sí solo a la comunidad. Juntos sustituyen la frase “influencia india” por personas, lugares y trabajo.