En qué fijarse al escuchar
El cuerpo en forma de reloj de arena del kundu sostiene un parche de piel y tiene un asa que permite controlar su posición mientras se golpea. Un golpe cerca del centro no produce el mismo color que otro próximo al borde. La presión de la mano, el movimiento y la danza circundante afectan a la resonancia. En una gran muestra, varios tambores pueden formar una capa ondulante cuya fuerza nace de pequeñas diferencias de ataque, no de un unísono perfecto.
«Group Ceremonial Drumming, Ilib Kuwo», de Bosavi, permite una escucha cercana y precisa. Los golpes de kundu establecen un campo denso que respira, mientras los sonajeros de pinzas de cangrejo de río aportan una textura más ligera y aguda. A lo largo de más de nueve minutos, la repetición revela cambios internos. Los acentos se agrupan, se relajan y regresan. El conjunto sostiene el tiempo de manera colectiva sin comportarse como un metrónomo.
Garamut suele traducirse como tambor o gong de hendidura. Se golpea por fuera un tronco ahuecado, que produce un sonido capaz de propagarse a distancia y cuyo color tonal depende de la madera, la cavidad y el punto de impacto. Según la comunidad, los patrones pueden sostener la danza, anunciar una presencia, identificar grupos o comunicar a distancia. El alcance del instrumento explica que pueda tener una función tanto musical como cívica.
El National Garamut and Mambu Festival de Wewak permite oír públicamente tradiciones vinculadas a troncos ahuecados y bambú, pero el nombre de un festival no las convierte en un solo estilo propio de toda Momase. La comparación útil se establece entre conjuntos: cuántos intérpretes comparten un patrón, si los tonos se alternan, cómo entran los bailarines y si el garamut guía a las voces o les responde. Antes de nombrar el instrumento, quien escucha debe nombrar al grupo que actúa.
El bambú ofrece una lección notable sobre la escala. El arpa de boca bosavi de Gaima es de escucha casi íntima; su vibración se articula mediante la boca. Las flautas de Pan duna kuluparapu pueden dar voz al cortejo en otro registro íntimo. Una trompeta de bambú se proyecta hacia fuera. Una banda de bambú multiplica los tubos cortados en partes afinadas y percutidas cuyo pulso colectivo puede llenar un espacio público.
Madang Teachers College Bamboo Band grabó Madang Musical Memories en torno al cambio de década de 1960 a 1970. El conjunto pertenece a un entorno educativo donde se encontraron el conocimiento regional, la interpretación arreglada y la presentación pública. Su valor no reside en que el bambú sea más antiguo que la escuela, sino en que los intérpretes crearon un conjunto moderno a partir de un material disponible y una coordinación disciplinada.
Yumi Yet Bamboo Band, de Bougainville, muestra otra vía insular. En «Kwin Potutu», la orquesta de bambú, el canto y la danza se vinculan a una canción sobre labores hortícolas. Los tubos graves golpeados pueden aportar peso de bajo, mientras piezas más cortas responden con ataques más brillantes. El conjunto suena grande porque las distintas longitudes reparten el espectro, no porque la electrónica imite a una orquesta.
Sanguma amplía este diálogo tímbrico. Soru Tony Subam podía pasar del saxofón y la flauta a instrumentos de viento papúes; Tom Agai y Paul Yabo aportaban el color de los metales; todos los miembros tocaban también garamut, kundu, trompas de madera, flautas de bambú kuakumba y trompetas de bambú. «Garden Song» permite oír cómo el conocimiento del arreglo enlaza los timbres. Un tambor o una flauta no entra como cita para desaparecer enseguida: participa en la estructura de la pieza.
Richard Mogu retomó ese trabajo multiinstrumental tras aprender de Tony Subam. El bajo es uno de sus instrumentos principales, pero también toca mambu, garamut, guitarras y percusión. «Anamuro» sitúa el arpa de boca, el kundu y los sonajeros dentro de una canción que recuerda la violencia de la Segunda Guerra Mundial. El sonido íntimo del arpa de boca y la solidez del tambor no suavizan el tema; su cercanía vuelve personal la historia.
En «Gena Mari», Mogu adapta una canción tradicional para hablar de padres ausentes y desplazamiento urbano. La grabación demuestra por qué no se pueden separar los instrumentos de la letra y la migración. Una flauta de bambú o un tambor pueden estar bellamente construidos, pero el arreglo se vuelve contemporáneo por lo que el cantante pide hoy a su público.
Las trompas de madera y las trompetas de bambú convierten la respiración en arquitectura. Sus alturas pueden ser menos flexibles que las de un saxofón, pero un conjunto crea movimiento mediante entradas alternadas y separación espacial. En actos al aire libre importa la dirección: una llamada desde un extremo del campo puede recibir respuesta desde el otro antes de que el público reconozca una melodía.
Los nombres de los instrumentos también circulan de manera desigual. Un visitante puede oír kundu como término amplio mientras el intérprete local emplea otro más específico. La traducción debe ofrecer un punto de partida, no sustituir ese nombre. La descripción más prudente reúne material, modo de ejecución, región, intérprete y ocasión.
Los museos pueden conservar instrumentos y, al mismo tiempo, silenciar su acústica social. El National Museum and Art Gallery de Port Moresby es un punto de partida útil porque permite ver la construcción. Para comprender volumen, movimiento e interacción hace falta un programa en directo, un taller o una interpretación comunitaria. Mirar y escuchar responden a preguntas distintas.
Como ejercicio práctico para el oído, comience con el arpa de boca de Gaima a volumen bajo. Pase al kundu y los sonajeros de Bolekini, luego a Yumi Yet Bamboo Band, «Anamuro» de Richard Mogu y «Garden Song» de Sanguma. Cada paso amplía el conjunto y modifica la relación entre material tradicional, arreglo de autor y espacio público.
El instrumento nunca es toda la historia. Un kundu sin bailarín, un garamut sin su patrón o un tubo de bambú sin la afinación de quien lo fabricó son solo materia prima. El saber papú sobre la interpretación en conjunto se manifiesta al pasar del material a la acción coordinada.