Capítulo 02
Zaouli, Gbofe y la inteligencia de los instrumentos
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El Zaouli suele conocerse a través de un vídeo espectacular: un bailarín enmascarado parece deslizarse mientras sus pies ejecutan figuras de una rapidez imposible. El vídeo es auténtico, pero no contiene el acontecimiento entero. El Zaouli pertenece a comunidades guro de los departamentos de Bouaflé y Zuénoula. El bailarín trabaja con músicos, cantantes, indumentaria, escultura y un público atento. Se elogia la velocidad y precisión de la interpretación, aunque su poder depende en igual medida de la coordinación. El conjunto debe dejar espacio a los cambios del bailarín, señalar las transiciones y mantener la atención.
En qué fijarse al escuchar
La música suele reunir tambores, sonajas o campanas, respuesta vocal y otras partes organizadas localmente dentro de una trama de repetición muy ceñida. Aquí la repetición es activa. Un pequeño cambio de acento puede dar paso a un movimiento; una frase puede suscitar una respuesta; la relación entre el pulso y el juego de pies puede hacer que el bailarín parezca moverse al margen de la gravedad. La pregunta adecuada no es «¿A qué velocidad va el Zaouli?», sino «¿Cómo acuerdan músicos, bailarín y público el instante siguiente?»
El Zaouli posee suficiente proyección pública para haber viajado ampliamente, incluso por festivales y escenarios internacionales. Esa visibilidad no implica que todos los aspectos de las máscaras o del conocimiento comunitario puedan explicarse a la ligera. Es posible apreciar la conversación musical, la localidad concreta y el arte público sin atribuirse acceso a significados reservados.
Cuando las trompas hablan en Afounkaha
El Gbofe ofrece una lógica de conjunto radicalmente distinta. La práctica se asocia especialmente con la comunidad tagbana de Afounkaha. Seis trompas traveseras de diferentes longitudes producen una secuencia coordinada. Sus tonos pueden representar frases en lengua tagbana; las cantoras responden haciendo explícitas las palabras y la danza completa el acontecimiento. El nombre Gbofe designa tanto las trompas como la representación en su conjunto.
Hay que escuchar las partes de las trompas como habla entrelazada. Ningún instrumentista lleva la frase completa. Entra un tono, otro responde en una altura distinta y la secuencia adquiere sentido gracias al orden y la sincronización. El coro de mujeres no es una capa ornamental colocada sobre los instrumentos. Forma parte de la inteligibilidad de la forma. Esta labor compartida hace que el Gbofe se parezca más a una conversación puesta en acto por un conjunto que a una melodía encomendada a un único instrumento solista.
La transmisión ha sido frágil. La migración desde el medio rural, las crisis políticas y militares, los cambios de materiales y el descenso del número de practicantes interrumpieron la cadena de aprendizaje. Por ello, el trabajo actual de salvaguardia incluye formar a jóvenes intérpretes, enseñar la construcción de instrumentos y respaldar inventarios comunitarios. Esto demuestra que existe una labor activa de recuperación, no que la práctica haya permanecido intacta.
Un país, muchas gramáticas instrumentales
Los estudios de campo entre comunidades gban, tchaman, koulango, niaboua y lagunares muestran por qué una lista genérica de «tambores africanos» resulta inútil. Pueden repetirse familias de instrumentos —tambores de membrana, tambores de hendidura, campanas, sonajas, trompas, flautas, xilófonos, arcos musicales o arpas-laúd—, pero cambian sus nombres locales, su construcción y sus funciones dentro del conjunto.
En las comunidades tchaman, trompas y tambores emparejados o agrupados pueden organizar mensajes públicos y movimientos ceremoniales. Una campana puede mantener un patrón temporal mientras los tambores diferencian funciones. En la vida musical gban, la percusión de calabaza, los tambores y otros instrumentos pertenecen a repertorios y ocasiones sociales con nombre propio. Las rutas koulango y septentrionales vinculan saberes sobre xilófonos y tambores con redes más amplias de la sabana, pero la semejanza de materiales no demuestra un origen único. El artesano elige madera, membrana, calabaza, metal o materia vegetal de acuerdo con la disponibilidad local y la finalidad acústica. La afinación y la reparación son destrezas aprendidas.
Los constructores merecen la misma atención que los intérpretes visibles. La distancia entre dos láminas de xilófono, el grosor de una membrana, la forma de la abertura de una trompa y la ubicación de un resonador modifican el ataque, la duración y la proyección. Cuando esas decisiones quedan en el anonimato, el sonido parece natural; cuando se reconoce a los constructores, resulta evidente que los instrumentos encarnan generaciones de experimentación.
Las mujeres no son una categoría de apoyo
Las mujeres aparecen en todos estos sistemas musicales como cantantes, percusionistas, bailarinas, compositoras, organizadoras y depositarias de repertorios. El coro femenino del Gbofe es estructuralmente imprescindible. Allah Thérèse construyó una gran carrera discográfica mediante el canto a dúo. Aïcha Koné y Antoinette Konan aportaron voces individuales poderosas a la música popular. Más tarde, Dobet Gnahoré unió composición vocal y danza en una propuesta de proyección internacional; Manou Gallo convirtió el bajo eléctrico en una voz compositiva principal.
Esta amplitud importa porque las historias nacionales de la música suelen pasar de los «instrumentos tradicionales» a directores de banda varones y añadir luego un párrafo separado sobre las mujeres. La historia musical de Côte d’Ivoire resulta más fiel cuando sitúa a las mujeres en todos los periodos y funciones musicales.
Para escuchar más allá de un vídeo breve, busque una representación pública completa de Zaouli en la que el conjunto siga siendo audible y, después, una presentación íntegra de Gbofe donde puedan seguirse las seis trompas y el coro. Compare luego una grabación de campo de un sistema instrumental regional con un arreglo moderno de un artista que reconozca expresamente ese vínculo regional. La diferencia entre ambos enseñará más que cualquier cuadro universal de instrumentos.