Capítulo 04
Festivales, chanson y voz popular croata
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«Samo jednom se ljubi», de Ivo Robić, abre una vía hacia la música popular de posguerra. Robić grabó en varios idiomas y llegó a públicos de fuera de Yugoslavia. Su fraseo es contenido y muestra un claro dominio del micrófono; la orquesta acompaña a un cantante hecho para la radio y el disco, no para un estereotipo de taberna.
En qué fijarse al escuchar
Los festivales de Zagreb, Opatija, Split y otros lugares se convirtieron en laboratorios de canciones, orquestación y figuras públicas. Compositores, letristas, arreglistas y cantantes preparaban propuestas concebidas para la radiodifusión y la competición. El sistema podía caer en fórmulas, pero también permitió que surgieran autores con personalidad propia.
Arsen Dedić convierte la sala en un espacio íntimo
Arsen Dedić puso en estrecho contacto la poesía, la chanson y la composición. Escuche «Moderato cantabile». El propio título propone un carácter: mesurado, cantable, atento. El arreglo no persigue un gran clímax. La voz de Dedić convierte el pensamiento en fraseo.
Su trabajo como compositor de canciones y de música cinematográfica conectó Šibenik, Zagreb y el panorama cultural yugoslavo más amplio. Gabi Novak, gran cantante por derecho propio y colaboradora artística frecuente de Dedić, aportó a la canción popular precisión con inflexiones de jazz y contención emocional. Escuche «Pamtim samo sretne dane». Su sentido del tiempo vuelve personal un lenguaje melódico conocido.
Vice Vukov poseía una poderosa voz de festival y una carrera marcada tanto por la política como por la música. Tereza Kesovija, originaria de la región de Dubrovnik, trabajó en escenarios croatas, yugoslavos y franceses. Sus trayectorias muestran por qué los resúmenes nacionales posteriores resultan demasiado estrechos para el periodo en que se hicieron aquellas grabaciones.
Dalmacia ante el micrófono
Mišo Kovač y Oliver Dragojević se identifican con la canción popular dálmata, pero sus mundos vocales son distintos. La figura pública y la interpretación enfática de Kovač hacen que cada persona de un público multitudinario sienta que el cantante se dirige a ella. Empiece por «Ostala si uvijek ista». El barítono rugoso de Dragojević puede sonar íntimo incluso dentro de un arreglo orquestal. «Cesarica», escrita por Zlatan Stipišić Gibonni, es un punto de partida obvio; continúe con «Moj lipi anđele».
La relación de Dragojević con Vela Luka y Dalmacia pasó a formar parte de la recepción de su obra, pero sus grabaciones son creaciones modernas de compositores, arreglistas, músicos de estudio y productores. Llamarlas canciones mediterráneas intemporales oculta ese trabajo.
Josipa Lisac rechaza la voz esperada
El álbum «Dnevnik jedne ljubavi», de Josipa Lisac, sigue siendo un hito porque reúne instrumentación de rock, arreglos ambiciosos y una cantante inequívocamente teatral. Empiece por «O jednoj mladosti». Sus vocales se curvan, los tonos se oscurecen o iluminan de repente y la canción se comporta como un monólogo dramático.
La trayectoria de Lisac ha recorrido el rock, el jazz, el pop y las puestas en escena experimentales. Demuestra que la singularidad vocal puede consolidarse como una forma perdurable de autoría. Basta situarla junto a Gabi Novak para que la expresión «cantante croata» pierda de inmediato toda utilidad: sus fraseos, repertorios y lógicas escénicas son demasiado diferentes.
Los festivales populares y la chanson no desaparecieron con la llegada del rock. Siguieron solapándose con las bandas, la televisión y, más tarde, la producción independiente, mientras la música urbana amplificada encontraba una voz propia.