Capítulo 02
Aliento, fricción y mapa vocal de Croacia
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La klapa suele definirse como armonía a capela de Dalmacia, descripción exacta pero insuficiente. En una interpretación lograda, la voz principal no se limita a cantar una melodía mientras otras tres voces la adornan. Las demás voces deciden cómo ocupa el espacio la frase. Un tenor puede ceñirse a la melodía por arriba; el barítono rellena la estructura interior; el bajo da peso al acorde. Las cadencias surgen de la afinación y la respiración colectivas.
En qué fijarse al escuchar
La palabra klapa puede designar tanto el grupo como la práctica. El canto informal históricamente masculino se fue organizando cada vez más en torno a festivales y conjuntos con nombre propio; los grupos femeninos y mixtos ampliaron el campo. El repertorio pasó de las canciones locales y antiguas a piezas compuestas para festivales, arreglos populares y escenarios internacionales. El Festival de Klapas Dálmatas de Omiš, fundado en 1967, desempeñó un papel central en la formalización de los concursos y la conservación de un repertorio inmenso.
Empiece por «Ne diraj moju ljubav», de Klapa Šufit, y elija después una grabación antigua del festival de Omiš interpretada por Klapa Luše o Klapa Trogir. La grabación moderna de estudio ofrece un equilibrio pulido y una melodía que atrapa de inmediato. Las grabaciones antiguas del festival pueden revelar perfiles vocales más duros, cadencias más lentas y otra relación con el espacio acústico. Ambas pertenecen a la klapa; ninguna invalida a la otra.
El ojkanje lleva la voz por otro camino
El ojkanje pertenece sobre todo a las comunidades del interior dálmata. Dos o más cantantes emplean una técnica singular de oscilación vocal producida en la garganta. El ámbito de alturas es estrecho y a menudo cromático; una canción puede durar solo hasta donde alcance el aliento de la voz principal. Lo interpretan tanto mujeres como hombres, con variantes y nombres locales.
Para un oído educado en el empaste coral, el ojkanje puede resultar áspero. Esa reacción debe examinarse, no disimularse. La fricción vocal es deliberada. Una línea principal y su respuesta crean intensidad mediante la proximidad, el temblor y el aliento sostenido. La técnica depende de cantantes experimentados; la despoblación rural, la guerra y la transformación de los contextos sociales han debilitado su transmisión. Los grupos folclóricos, las grabaciones y los proyectos escolares complementan hoy la enseñanza oral.
Escuche un ejemplo completo atribuido a una aldea, no un fragmento de recopilación titulado simplemente «canción folclórica croata». Preste atención al momento en que entra la segunda voz y la textura pasa de una línea expuesta a un intervalo tenso. La brevedad es parte esencial del género; no indica una interpretación incompleta.
Istria: dos voces y dos sopele
El canto istriano a dos voces constituye otro mundo de intervalos cerrados, pero posee un sonido y un mapa social propios. Las comunidades croata, italiana e istrorrumana conservan distintas variantes de la práctica. Las voces suelen sonar enérgicas y algo nasales, y por lo común concluyen al unísono o a la octava. En el kanat, una sopela pequeña puede doblar o sustituir la segunda voz. En el tarankanje, sílabas como ta-na-na imitan patrones de flauta o chirimía.
Las sopele forman una pareja de chirimías, una grande y otra pequeña. Su penetrante timbre de lengüeta resulta idóneo para la danza al aire libre y las ceremonias públicas. La pareja es esencial: sin una de las líneas se perdería la fricción característica. Busque una grabación de Sopci Ivan Pletikos y Dario Marušić y pase después a «Črni malin», de Tamara Obrovac. La primera pone en primer plano la gramática instrumental regional; la segunda integra las palabras y los perfiles melódicos de Istria en un conjunto de jazz contemporáneo.
Otra intimidad en Međimurje
La međimurska popevka mantiene una larga vinculación con el canto solitario de mujeres en ámbitos cotidianos, familiares, laborales y sociales. Sus melodías pueden parecer directas e íntimas después de la fuerza comprimida del ojkanje o de la textura istriana a dos voces. Hoy las canciones también se interpretan en grupo y se arreglan para instrumentos o danza.
Lidija Bajuk se acerca al repertorio como cantante, compositora e investigadora. Dunja Knebl ha trazado un amplio recorrido discográfico por las canciones regionales croatas, a menudo con arreglos austeros que acercan el texto a quien escucha. Oiga «Zvira voda», de Bajuk, y «Čula jesam», de Knebl. La comparación útil no consiste en decidir qué versión es la más antigua, sino en observar qué acompañamiento considera necesario hoy cada artista.
Cuatro mundos vocales —klapa, ojkanje, práctica istriana a dos voces y međimurska popevka— bastan para desbordar la idea de un único sonido folclórico croata. Los instrumentos y los pies que danzan amplían aún más el panorama.