Capítulo 05
Nueva ola, rock y ciudades que responden
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La nueva ola de Zagreb en torno a 1980 estaba conectada con las escenas de Belgrado, Liubliana, Rijeka, Sarajevo y otras ciudades yugoslavas. Los discos, los clubes, la cultura estudiantil y la prensa musical tejían una red. Haustor destacó porque sus canciones podían recurrir al reggae, el art rock y personajes urbanos trazados con agudeza sin sonar a ejercicio importado.
En qué fijarse al escuchar
Escuche «Moja prva ljubav» y después «Šejn». La primera posee ligereza e inmediatez; la segunda se despliega como un relato oscuro cuyo arreglo no deja de ensancharse. Darko Rundek interpreta a un personaje y, a la vez, mantiene la distancia. El bajo y la percusión suelen importar tanto como la guitarra.
Prljavo kazalište comenzó con un filo punk y de nueva ola en el barrio zagrebí de Dubrava antes de orientarse hacia el rock de gran formato. Parni Valjak construyó una larga y pulida trayectoria de rock, con composiciones sólidas y oficio en concierto. Comparar al primer Prljavo kazalište con «Jesen u meni», de Parni Valjak, revela dos relaciones distintas con la corriente mayoritaria.
Vinkovci lleva la herida al rock
Goran Bare, primero con Majke y después como Goran Bare & Majke, canaliza el rock de inflexiones blueseras a través de una voz que parece haberlo vivido todo en el cuerpo. Empiece por «Budi ponosan». El arreglo es directo, pero la manera de cantar de Bare impide que esa sencillez resulte cómoda. Vinkovci no es un dato de fondo: sitúa una historia del rock fuera de Zagreb y la vincula a los cambios y estragos de la década de 1990.
El rock de los años de guerra y posguerra se encajona a menudo en las categorías de patriótico o antinacionalista. Algunas canciones eran explícitas; otras cambiaron de significado por el lugar y el momento en que el público las escuchó. Quien escucha con atención comprueba la fecha de la grabación, lee el texto completo y evita atribuir toda una identidad política a partir de una sola interpretación.
Rijeka elige la provocación
Rijeka alberga desde hace mucho escenas punk, alternativas y experimentales. Let 3 convirtió la provocación teatral en una práctica duradera. En su trabajo, vestuario, sátira, ruido y escritura de canciones de rock forman un todo. «Mama ŠČ!», la propuesta de Croacia para Eurovisión 2023, no es el inicio de la banda, sino una ventana internacional tardía a décadas de arte de acción y confrontación.
Escúchela después de una grabación anterior de Let 3, como «Drama». La comparación muestra la continuidad de la exageración y el lenguaje escénico, aunque cambien la producción y el objetivo de la sátira. La identidad de Rijeka como ciudad portuaria e industrial entra en la escena sin determinar el sonido de todas las bandas.
Tradición sin folclore ornamental
Kries y Cinkuši complican la división habitual entre folclore y rock. Kries convierte percusión, voz, potencia eléctrica y materiales tradicionales de diversas regiones en actuaciones de gran aliento. Cinkuši emplean lengua kajkaviana, teatro, energía punk y referencias a canciones de aldea con un perfil más indócil. Ninguna de las dos bandas se limita a modernizar la tradición.
Escuche «Ivo se šeće», de Kries, y «Pet je kumi», de Cinkuši. Pregúntese qué añade el arreglo, qué elimina y cómo sitúa cada cantante el texto antiguo. Eso revela más que decidir si el resultado es auténtico.
El rock y la música alternativa hicieron audible la ciudad. El jazz y el pop independiente actual vuelven a dibujar el mapa, sobre todo desde Istria.