Capítulo 01
La música checa comienza fuera de la postal
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Escuche cinco grabaciones antes de buscar una definición. «Okolo Hradišťa», de Hradišťan, lleva consigo el dialecto moravo y la precisión del conjunto. «Ó, maňo», de Věra Bílá, sitúa una imponente voz romaní al frente de una banda cuyo pulso es social antes que pintoresco. «Lásko prokletá», de Hana Hegerová, convierte la chanson checa en teatro de cercanía. «Jak bude po smrti», de The Plastic People of the Universe, suena como si el rock, la poesía y la ceremonia hubieran ocupado la misma habitación oscura. «Pointilice», de Floex, funciona mediante una disposición minuciosa de elementos electrónicos.
En qué fijarse al escuchar
Todas forman parte de una historia de la música checa. Ninguna tiene por qué sonar como las demás.
Tres mapas regionales son solo el principio
Bohemia rodea Praga, pero no puede reducirse a ella. Los distritos occidentales y meridionales albergan tradiciones de gaita, danza, metales y canto; las ciudades industriales, las localidades balnearias y las zonas fronterizas añaden otras historias sociales. Moravia contiene varias subregiones de marcada identidad, no una sola zona folclórica: Slovácko en el sureste, Horňácko junto a la frontera eslovaca, Valaquia en el este, Haná en torno a la Moravia central y Brno como centro metropolitano. La Silesia checa incluye la cultura industrial de Ostrava, Opava y la zona fronteriza de Těšín, donde conviven comunidades checas y polacas.
Una misma persona puede pertenecer a más de un mapa. Iva Bittová nació en Bruntál, en la Silesia checa, desarrolló una parte decisiva de su obra en torno a Brno y construyó una carrera internacional. Emil Viklický nació en Olomouc e incorporó repetidamente materiales moravos al jazz moderno. Una grabación de Praga puede conservar una canción morava; un festival de Ostrava puede acoger a un artista de cualquier lugar. La ubicación resulta útil cuando permite entender qué cambió, no cuando imprime una identidad fija sobre la música.
El Estado cambió de nombre mientras la música seguía viajando
La expresión «música checa» puede aludir de manera amplia a obras procedentes de las tierras checas históricas, pero la precisión importa. Bohemia, Moravia y Silesia existieron dentro de la monarquía de los Habsburgo. Checoslovaquia nació en 1918, fue desmembrada durante la ocupación, restaurada tras la guerra, transformada bajo el socialismo de Estado y dividida pacíficamente al terminar 1992. La República Checa comenzó su existencia en 1993; Chequia es su nombre corto oficial en español.
Una obra realizada en 1965 era checoslovaca: no debe considerarse checa de forma automática y retroactiva. Hana Hegerová nació en Eslovaquia y se convirtió en una figura central de la chanson de Praga. Miroslav Žbirka perteneció a otro circuito de música popular eslovaco-checo. Músicos checos y eslovacos compartieron emisoras, sellos, festivales y públicos. Mantener visibles esos hechos amplía la historia; no la hace menos checa.
La polca es viajera, no una respuesta
La polca quedó asociada internacionalmente con Bohemia en el siglo XIX y después recorrió los circuitos de baile europeos y de las comunidades emigrantes. Su ágil pulso binario se reconoce con facilidad, por lo que se convirtió en una cómoda abreviatura de la sociabilidad checa. Como relato histórico, esa abreviatura es deficiente.
Una banda de metales en una fiesta de pueblo, una polca folclórica escenificada y un conjunto checo-estadounidense de Chicago responden a necesidades sociales distintas. El verbuňk moravo, una canción valaca, una balada romaní y un concierto de rock en Ostrava no tienen por qué pasar por la polca. Escuche una buena polca cuyos músicos y lugar estén identificados, y siga adelante antes de que el estereotipo se endurezca.
En qué fijarse al principio
La música regional checa se vuelve más clara a través de los detalles físicos. Siga el largo arco del fraseo de un cantante, el ataque brillante de un címbalo, el instante en que las voces de metal convierten una melodía en avance colectivo, el aire necesario para una frase de gaita o la asimetría de un bailarín que improvisa sobre una canción estable.
La música popular grabada exige otra escucha. Perciba la distancia del micrófono en Hegerová, la fuerza controlada de Kubišová, la insistencia seca del rock underground y las capas de la producción electrónica. La música checa no tiene una única firma sonora, pero sus intérpretes suelen destacar al poner los arreglos al servicio del carácter.