Capítulo 07
Un recorrido por la música peruana en veinticuatro interpretaciones
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Las veinticuatro grabaciones no están clasificadas ni dispuestas como una sucesión de bloques por género. Cruzan una y otra vez la costa, los Andes, la Amazonía y Lima, y sitúan a estrellas conocidas junto a interpretaciones comunitarias, lenguas, ciudades y nuevas obras de estudio. Los créditos deben figurar junto a los títulos: cuando un archivo público nombra a una cantante o el registro de una fiesta identifica a toda una cuadrilla, esos nombres forman parte de la música.
1. Leida La Madrid con Roger Alméstar — «Tondero»
Comience en Piura con una interpretación acreditada y grabada en 1994. La voz y el acompañamiento llevan una forma de la costa norte sin la aparatosa puesta en escena de una exhibición nacional. La pieza concisa muestra cómo una documentación local exacta puede abrir una historia mucho mayor.
2. Raúl García Zárate — «Adiós pueblo de Ayacucho»
Una guitarra sostiene melodía, pulso y bajo en capas separadas. Siga la línea superior y vuelva después para oír cómo el pulgar mantiene la partida ligada al hogar. Es virtuosismo al servicio de una arquitectura emocional, no solo de la velocidad.
3. Los Saicos — «Demolición»
Salte a la Lima de mediados de los años sesenta: voces gritadas, guitarra abrasiva y un pulso que parece disfrutar la destrucción del título. La interpretación es demasiado indómita para convertirse en un pulcro mito fundacional. Su valor está en ser un disco de rock local bien definido, con un ataque propio.
4. Luz Linda Franco Ahuanari — «Ama Amawe»
La voz sin acompañamiento de la cantante shipibo-konibo cambia por completo la escala. Escuche el aliento, el descenso melódico y la fuerza del texto repetido en vez de esperar un gancho amazónico eléctrico. Una cantante y un contexto cultural con nombre sustituyen la vaga categoría de «música de la selva».
5. Chabuca Granda — «La flor de la canela»
Deje a un lado la condición de emblema limeño de la canción y siga su irregular manera de llegar. La guitarra y la voz permiten que las frases respiren a través del compás del vals. Granda compone un paseo por la ciudad, no suministra nostalgia de fondo.
6. Huj Maya — Wiphala de Armonías del Sikuri
Escuche Puno a través de un conjunto, no de una postal con zampoña solista. Los sikus entrelazados distribuyen la melodía entre respiraciones y cuerpos mientras los tambores dan peso a la formación. El álbum es una ruta aimara hacia la sincronización colectiva y la escala sonora del espacio abierto.
7. Juaneco y Su Combo — «Ya se ha muerto mi abuelo»
El duelo y el movimiento conviven. La letra recuerda una muerte mientras órgano, guitarra y ritmo mantienen la canción en marcha por el espacio público. Pucallpa aparece como ciudad musical moderna, y esa tensión revela más que la etiqueta general de cumbia psicodélica.
8. Renata Flores — «Chañan Cori Coca»
Flores emplea rap en quechua, graves programados e imaginación histórica sin convertir ningún elemento en disfraz. Su fraseo mesurado hace de una joven artista ayacuchana la autora de la propuesta, no una invitada dentro de la producción moderna.
9. John «Apusayre» Gutiérrez, Felipe «Felino» y Saúl Arancón — atipanakuy de Tintay (2019)
Quédese durante una secuencia extensa de danza de las tijeras. Las láminas y movimientos de Gutiérrez responden al violín de Felino y al arpa de Arancón; ninguno de los tres queda al fondo. Oiga cómo la dificultad se acumula mediante el tempo, el aguante y la precisión temporal del desafío.
10. Susana Baca — «María Landó»
La contención de Baca es el centro de la grabación. El bajo y la percusión crean gravedad mientras el silencio preserva la escala humana de las palabras. El canto sereno sostiene trabajo, raza y género sin convertir ninguno en espectáculo.
11. Liberato Kani — «Kaykunapi»
El quechua aporta al rap densidad verbal, rima y empuje. Kani cambia de velocidad dentro de una base lo bastante espaciosa para que las sílabas se perciban. La lengua no es patrimonio traducido y superpuesto al hip-hop; es el material del argumento.
12. Los Destellos — «Elsa»
La guitarra eléctrica de Enrique Delgado asume el papel principal sobre una base rítmica constante de cumbia. Los deslizamientos, las figuras repetidas y el tono brillante crean una identidad inmediata. La pieza muestra cómo la cumbia peruana se convierte en un lenguaje guitarrístico propio.
13. Perú Negro — «Jolgorio»
Entre ahora en el impulso colectivo. Cajón, palmas, guitarra, coro y acentos del baile se entrelazan para que la energía pertenezca al grupo. Intente identificar quién modifica el ritmo sin suponer que manda el sonido más fuerte.
14. Manuelcha Prado — «Ofrenda»
Prado trata la guitarra como instrumento de concierto andino y de autor. La articulación limpia y los giros melódicos regionales se despliegan más allá de un breve motivo de baile. La interpretación conecta el lugar con un pensamiento compositivo individual.
15. Los Shapis — «El aguajal»
La melodía vinculada con el huayno se encuentra con el ritmo de cumbia y la guitarra eléctrica. Chapulín el Dulce da al motivo una voz pública reconocible mientras Jaime Moreyra lo mantiene en movimiento. Es la chicha como orgullo provinciano y cultura urbana de masas.
16. Yma Sumac — «Gopher Mambo»
Esta fantasía internacional de estudio se sostiene en el talento muy real de una cantante peruana. Sumac pasa de graves guturales a agudos luminosos con dominio teatral. Escuche el mundo del espectáculo de mediados de siglo, la orquestación y la invención vocal, no un documento de campo andino.
17. Los Mirlos — «La danza de los mirlos»
El motivo semejante al canto de un ave es lo bastante conciso para silbarlo y lo bastante incisivo para atravesar una sala llena. El bajo y la percusión mantienen debajo un acompañamiento disciplinado. Moyobamba y Lima se encuentran en una música de baile eléctrica y urbana, no en un efecto anónimo de naturaleza.
18. Eva Ayllón — «Ritmo, color y sabor»
Ayllón modela el ritmo con las consonantes, los finales de frase y súbitas aperturas de la voz. La interpretación es teatral sin perder el contacto con el pulso. Interpretar se convierte en una forma práctica de autoría.
19. Uchpa — «Ananao»
Las voces en quechua ocupan su lugar dentro de una banda de blues rock en pleno funcionamiento. La guitarra eléctrica no moderniza la lengua; ambas ya son contemporáneas en la interpretación. Escuche cómo la cadencia vocal empuja contra el contratiempo.
20. Martina Portocarrero — «Flor de Retama»
La canción de Ricardo Dolorier se convirtió, mediante interpretaciones como la de Portocarrero, en cauce de la memoria y la protesta ayacuchanas. El paso de la estrofa individual al estribillo comunitario permite transmitir la carga histórica mediante una melodía directa.
21. Novalima — «Machete»
La percusión y la producción electrónica se acumulan en capas en lugar de reproducir un conjunto tradicional. Siga los graves y distinga después los golpes ejecutados por los músicos que hay por encima. La pieza abre una conversación sobre la colaboración y el conocimiento rítmico afroperuano sin exigir una segunda selección electrónica.
22. Milena Warthon — «Warmisitay»
La proyección clara, el ascenso melódico y la afirmación directa de Warthon construyen un estribillo de pop andino para un gran público actual. Junto a Flores y Kani, la canción muestra que la identidad contemporánea vinculada con lo indígena no tiene un solo tempo ni un único argumento.
23. Arturo «Zambo» Cavero y Óscar Avilés — «Contigo Perú»
La amplia línea vocal de Cavero y la guitarra receptiva de Avilés convierten una canción conocida en todo el país en una colaboración. Escuche las pausas que siguen a las palabras importantes y cómo el arreglo se expande hacia el canto colectivo. La familiaridad no debe ocultar su manejo del tiempo.
24. Los Hijos de Lamas y EGalas — «Yacumama» (2025)
Termine en el San Martín vinculado con el pueblo kichwa, en vez de regresar automáticamente a Lima. La colaboración sitúa en una producción actual a un grupo con raíces que se remontan a 1979 y mantiene audible su identidad regional. Deja geográficamente abierto el Perú contemporáneo en lugar de centrarlo una vez más en la capital.
Una ruta práctica de escucha por el Perú
En Lima, tome como puntos de partida el Gran Teatro Nacional, la agenda del Ministerio de Cultura, los centros culturales universitarios, los teatros municipales y los calendarios de salas independientes. Para la música criolla y afroperuana, elija programas que nombren a cantantes, bailarines y percusionistas en lugar de anunciar solo una noche genérica de folclore. Una peña puede ser gratificante cuando están claros su programa vigente y su dirección artística.
El Cusco ofrece contextos de grandes fiestas y una potente economía turística; no son la misma cosa. Consulte la programación cultural local, pregunte qué comunidad o conjunto se presenta y deje espacio al huayno regional más allá de los paquetes de zampoñas. Ayacucho es imprescindible para la guitarra, las historias de la danza de las tijeras y la nueva música en quechua. Huancayo y el valle del Mantaro abren otra ruta por el huaylarsh, los metales y las estrellas de la sierra central.
En la costa norte, Piura brinda rutas hacia el tondero y la marinera, mientras que Trujillo está estrechamente ligada a festivales y escuelas de marinera. Chincha y Cañete son importantes para la vida cultural afroperuana. En Iquitos y Pucallpa, siga los calendarios locales vigentes para la cumbia y busque contextos dirigidos por las comunidades para la música indígena. Nunca suponga que un espectáculo comercial de tema amazónico habla por un pueblo cuyo nombre no aparece.
La escucha comparada funciona mejor por parejas. Coloque una grabación de archivo o anterior junto a un artista actual: García Zárate con Renata Flores, Perú Negro con Novalima, Los Wembler's con Dengue Dengue Dengue. El contraste revela continuidades y decisiones de arreglo sin obligar a la obra nueva a demostrar su autenticidad.
1. ¿Es lo mismo la música peruana que la música andina?
No. Las tradiciones andinas son centrales, pero el Perú también posee grandes historias criollas y afroperuanas en la costa, músicas urbanas e indígenas de la Amazonía, cumbia y chicha, rock, producción electrónica, pop y numerosas escenas regionales.
2. ¿Qué es el huayno?
El huayno es una amplia familia andina de canto y baile con muchas formas regionales. Pueden encabezarlo la voz, la guitarra, el arpa, el violín, el charango, el acordeón, los metales o conjuntos amplificados, y una fuga final más rápida suele elevar la energía.
3. ¿Qué sucede en la danza de las tijeras?
Un danzante hace sonar dos láminas metálicas mientras ejecuta secuencias competitivas junto a un violinista y un arpista. Los tres forman una cuadrilla comunitaria, de modo que el sentido del tiempo y la respuesta musical importan tanto como la dificultad física.
4. ¿Qué es la música criolla?
Es un campo urbano de la costa, configurado sobre todo en Lima y el Callao mediante el vals peruano, la polca y prácticas de canción relacionadas. Su historia incluye músicos populares mestizos, afrodescendientes y migrantes, además de la radio, la grabación, la transmisión familiar y las peñas.
5. ¿Son el festejo y el landó un mismo ritmo?
No. Pertenecen a historias afroperuanas conectadas, pero difieren en pulso, tempo, repertorio y práctica interpretativa. El festejo suele ser extrovertido y vigoroso; el landó es por lo general más espacioso, aunque los arreglos varían.
6. ¿Por qué es importante el cajón?
El cajón es un instrumento de percusión central en muchos contextos afroperuanos y criollos. Sus intérpretes crean graves, ataques en el borde y sutiles golpes insinuados, pero su importancia cultural procede de las historias y los músicos negros del Perú, no de la caja por sí sola.
7. ¿Qué es la música chicha peruana?
La chicha es una música popular amplificada, asociada en especial con la migración y los públicos urbanos de clase trabajadora. Une el ritmo de cumbia y la guitarra eléctrica con melodías vinculadas al huayno, la identidad regional y la experiencia de construir una vida en ciudades como Lima.
8. ¿Qué es la cumbia amazónica?
Es un campo de música de baile eléctrica, configurado en ciudades como Iquitos, Pucallpa y Moyobamba. Los Wembler's, Juaneco y Su Combo, Los Mirlos y Ranil poseen catálogos distintos; la etiqueta no describe toda la música indígena amazónica.
9. ¿Qué artistas actuales son buenos puntos de partida?
Renata Flores y Liberato Kani trabajan en el hip-hop en quechua, Milena Warthon hace pop andino, Uchpa conecta el quechua con el rock, y Novalima y Dengue Dengue Dengue ofrecen rutas electrónicas diferentes.
10. ¿Por dónde debería comenzar quien escucha por primera vez?
Empiece con cuatro grabaciones contrastantes: «Adiós pueblo de Ayacucho», de Raúl García Zárate; «María Landó», de Susana Baca; «La danza de los mirlos», de Los Mirlos; y «Chañan Cori Coca», de Renata Flores. Juntas abren las puertas de la guitarra andina, la canción afroperuana, la cumbia amazónica y el rap contemporáneo en quechua.