Capítulo 03
Guanacaste: manos de marimba y canciones con lugar propio
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La marimba de Guanacaste es a la vez un gran objeto sonoro y una forma de organización social. Sus tablillas de madera se disponen sobre resonadores; los intérpretes las golpean con baquetas y se reparten el trabajo musical. En una marimba sencilla, un músico puede llevar la melodía y cubrir a la vez el registro grave o acordes incompletos, porque no siempre hay espacio para un tercer intérprete. La marimba cromática ofrece otro teclado y otro repertorio. La técnica nace del instrumento disponible, el número de músicos y la ocasión.
En qué fijarse al escuchar
Escuche al Ensamble de Marimbas y Percusión de la UCR, Santa Cruz. «Luna Liberiana», compuesta por Jesús Bonilla, comienza con la claridad de la madera percutida y una melodía capaz de cantar incluso sin vocalista. «Nostalgia en la Pampa», de Ulpiano Duarte, imprime mayor peso emocional al registro grave. «Pájaro Carpintero», «La Garroba» y «Pianguita» revelan cómo un programa regional puede transitar entre la parrandera, el pasillo, el bolero, el danzón, la danza y el vals, en lugar de repetir un único ritmo festivo.
Creadores, maestros y repertorio vivo
La historia de la marimba se vuelve tangible a través de los nombres. Ulpiano Duarte fue marimbista, compositor y maestro vinculado con la tradición pedagógica de Santa Cruz. Jesús Bonilla escribió obras que entraron en los repertorios de concierto y regionales, entre ellas «Luna Liberiana», «El Sabanero» y «Una fiesta en Liberia». A Leandro Cabalceta se le atribuye «Punto Guanacasteco». Héctor Zúñiga compuso canciones y piezas como «Amor de temporada» y «El huellón de la carreta». Conjuntos como Marimba Diriá llevaron estas obras a las grabaciones.
El ataque brillante del instrumento puede tentar a quien escribe a limitarse a una descripción visual: madera tropical, trajes coloridos, bailarines sonrientes. La ejecución es mucho más exigente. Escuche cómo se duplica una melodía, dónde una figura del bajo se adelanta al pulso, cómo el trémolo prolonga una nota que de otro modo se desvanecería y cómo la percusión convierte una pieza de salón en un baile público. Observe las manos. La distribución del trabajo forma parte del sonido.
El programa de la UCR en Santa Cruz, fundado en 1978, vincula interpretación, enseñanza e investigación. Ha formado a músicos jóvenes, recopilado repertorio y producido partituras y grabaciones. Esto importa porque la transmisión oral y la notación no son enemigas. Una partitura puede conservar una versión y un intérprete puede, aun así, modificar la articulación, el acompañamiento o la secuencia para una reunión concreta.
Guadalupe Urbina hace hablar al lugar
Guanacaste cobra la misma fuerza en una escala íntima. Guadalupe Urbina escribe canciones en las que los topónimos, el trabajo doméstico, la experiencia de las mujeres y el habla regional se convierten en materia artística. Empiece por «De Guaitil a San Vicente». El propio título recorre comunidades conocidas por sus artesanías y su historia local. Escuche después «Agosto azul», «Casa Bilo» y «Al Menudeo». Su voz y su guitarra no imitan una fiesta de marimba. Crean el Guanacaste de una cantautora: reflexivo, con conciencia política y habitado por vidas concretas.
Por eso, «música folclórica» puede ser una etiqueta incómoda. Puede referirse a melodías de baile heredadas, piezas compuestas que suelen considerarse tradicionales, conjuntos escénicos, canciones orales o nuevas creaciones basadas en saberes regionales. Urbina es una autora, no un vehículo anónimo. Bonilla y Duarte son compositores. Los marimbistas hacen arreglos. El repertorio rural sigue vivo porque las personas lo eligen, enseñan, revisan e interpretan.
Más allá de la imagen conocida de la provincia
La música guanacasteca mantiene vínculos con Nicaragua y el resto de Centroamérica, y la población actual de la provincia no vive encerrada en una estampa ganadera del pasado. El turismo, la migración, las universidades, los festivales y los medios digitales han transformado quién toca y quién logra ser escuchado. Un conjunto de marimba en un hotel costero puede tocar con gran pericia, pero no debería convertirse en el único contexto desde el cual los visitantes comprendan el instrumento. Las fiestas comunitarias, las escuelas y los conjuntos regionales revelan relaciones distintas entre músicos y públicos.
Lo mismo se aplica al Punto Guanacasteco, presentado a menudo como emblema de la danza nacional. Una versión escénica puede resultar agradable, pero una sola exhibición coreografiada no explica las técnicas de marimba, los cantautores, los pasillos, los boleros, las parranderas ni la escucha cotidiana de la provincia. Tómela como un elemento de una secuencia más amplia.
Por dónde empezar en Guanacaste
Organice una ruta de escucha en torno a Santa Cruz, donde el conjunto universitario y los programas de educación musical ofrecen el anclaje institucional más sólido. Consulte el calendario de la Sede de Guanacaste de la UCR para conocer conciertos y talleres. En Liberia, busque programas culturales municipales y provinciales en torno a las celebraciones de julio, pero confirme la programación vigente. Nicoya, Cañas y las localidades cercanas pueden albergar actividades de marimba, banda y cimarrona durante festividades cívicas y patronales. El contexto del acto importa: un desfile, una sala de conciertos y un encuentro de baile producen músicas distintas con los mismos instrumentos.
Lleve consigo tres grabaciones: «Punto Guanacasteco», de Marimba Diriá; «Nostalgia en la Pampa», del conjunto de la UCR, y «De Guaitil a San Vicente», de Guadalupe Urbina. Juntas llevan la escucha del emblema a la técnica y, por último, a una voz personal.