Capítulo 06
Rock, hip-hop, metal y ciudades de la electrónica
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El rock se vuelve local por lo que escribe, no por el disfraz
El rock israelí se desarrolló a través de discos importados, conjuntos militares, grupos de beat, clubes, festivales y canciones escritas en hebreo. Arik Einstein y Shalom Hanoch contribuyeron a establecer un lenguaje de álbum en el que los instrumentos eléctricos y el hebreo conversacional podían convivir sin imitar a un grupo inglés. Ehud Banai incorporó después a la música de guitarra los viajes, la observación urbana y las rutas familiares. Berry Sakharof llevó al rock hebreo densidad post-punk, electrónica y oído de productor.
Las obras más logradas no demuestran que Israel posea rock: emplean la forma para retratar una vida concreta. La sobriedad de Einstein, los narradores en movimiento de Banai y las texturas abrasivas de Sakharof difieren mucho más de lo que sugiere la etiqueta común. La canción política de Chava Alberstein y las precisas composiciones contemporáneas de Rona Kenan se sitúan cerca de esta historia sin necesidad de sonar como bandas de guitarras.
Las mujeres estuvieron siempre presentes, aunque las historias de la industria suelen narrar la innovación a través de bandas y productores varones. Alberstein, Corinne Allal, Yehudit Ravitz, Si Heiman, Dana International, Dikla, Riff Cohen y Noga Erez construyeron carreras incompatibles entre sí en la canción de autor, el rock, el dance pop, las rutas árabe-hebreas y la electrónica. Un canon útil cambia cuando esas diferencias se tratan como centrales y no como añadidos.
El hip-hop revela la ciudad que la canción pública evita
DAM hizo audible Lyd mediante el rap árabe palestino. En el hip-hop en hebreo, artistas como Hadag Nahash, Subliminal, Tuna y Ravid Plotnik desarrollaron relaciones distintas con la protesta, el humor, la identidad y la radio comercial. Raperos israelíes etíopes aportaron otro vocabulario urbano, mientras las escenas más jóvenes funcionan mediante YouTube, redes sociales, salas pequeñas y producción doméstica.
El rap es especialmente sensible al acento y al destinatario. Una traducción puede comunicar el tema, pero el flow depende de la duración de las vocales, las consonantes, la rima interna y los espacios vacíos del ritmo. Escuche cuándo un rapero se queda detrás del beat, lo satura o cambia de lengua. Esas elecciones revelan público y actitud con más fiabilidad que una etiqueta política general.
El campo no está políticamente unificado. El rap nacionalista, las obras contra la ocupación, los temas festivos, la crítica feminista y los relatos de barrio pueden compartir técnicas de producción mientras sostienen ideas opuestas. Tratar el hip-hop como una única voz juvenil repetiría el error cometido en otro tiempo con la canción pública hebrea.
Orphaned Land desarrolló una forma de metal que emplea referencias melódicas de Oriente Próximo, instrumentos acústicos, hebreo, árabe e inglés, y conceptos procedentes de las religiones de la región. «All Is One» combina el sonido pesado de una banda con una interpelación deliberadamente transregional. Su mensaje no debe ocultar el arreglo: el peso de la guitarra, la amplitud coral y el color modal están cuidadosamente equilibrados, no mezclados al azar.
Infected Mushroom surgió de la escena israelí de psytrance y se convirtió en un proyecto electrónico internacional. «Intelligate», de finales de los años noventa, es una selección temprana útil: el tema superpone pulso de bajo, timbres sintéticos y cambios de densidad a lo largo de una forma extensa concebida para el baile sostenido. La historia israelí del psytrance conecta fiestas locales al aire libre, rutas hacia Goa, viajes de jóvenes en edad de hacer el servicio militar, estudios y una economía mundial de festivales. No puede reducirse a un país, aunque los productores israelíes llegaron a ser participantes destacados.
La electrónica también incluye la creación de beats y el trabajo próximo al jazz de Rejoicer, los experimentos de club en torno a Tel Aviv y el pop de producción milimétrica de Noga Erez. En «Off the Radar», la percusión adquiere una estructura ensamblada en la edición. Su voz es seca y cercana, y los huecos del arreglo generan tanta fuerza como los propios sonidos. Es música creada para pantallas, auriculares y escenarios sin tratar la producción digital como algo carente de lugar.
Israel hoy: siete grabaciones recientes
Haya Zaatry - «Yemken» (2025). Zaatry es una cantautora palestina de Nazaret radicada en Haifa. La canción en árabe mantiene su voz cerca del oyente mientras la textura indie pop se ensancha a su alrededor. Escuche el contraste entre el fraseo contenido y la expansión gradual del arreglo; la localidad y la identificación palestina importan, pero ninguna sustituye la decisión musical.
Dandan - «Ra'amim Bli Geshem» (2025). El multiinstrumentista de Haifa describe Compressionism como jungle, indie y rap de Haifa. Los breakbeats tensionan unas líneas en hebreo cuyas repeticiones suenan entrecortadas y urgentes. Fíjese en cómo el tema se interrumpe a sí mismo: el ritmo, los cortes y la densidad vocal hacen audible la ciudad sin necesitar una descripción de postal de Haifa.
Yogev Glusman - «Li Od Yesh Yam Betochi» (2025). Glusman escribió la canción en hebreo, la produjo y tocó todos los instrumentos. Esa concentración de funciones da a la grabación de Tel Aviv una dimensión íntima: voz, bruma dream pop y capas instrumentales parecen llegar de una sola habitación. Escuche cómo se expande el arreglo sin convertir la intimidad del cantautor en un estribillo de estadio.
Tair Haim - «Maktub» (2025). Haim y Tamir Muskat compusieron y arreglaron el tema; Muskat produjo la batería, la programación y los teclados. El árabe yemení entra en un lenguaje solista de pop del desierto, distinto del empuje vocal del trío A-WA. La voz se eleva sobre un pulso electrónico pulido; observe cómo la repetición convierte el título a la vez en gancho y declaración.
Yosef Gutman Levitt - «Shir Yedidut 117» (2025). El bajista vinculado a Jerusalén dirige un conjunto con Yonathan Avishai al piano; Yagel Harush al kamancheh, el oud y el ney; y Gilad Ronen como cocompositor, arreglista y productor. La pieza sitúa una antigua melodía devocional en un marco espacioso de jazz contemporáneo. Escuche el fundamento del bajo y la entrada de los colores de lengüeta y cuerda sin que lleguen a saturar la melodía.
Eden Derso con Peled - «Potential» (2026). El rap en hebreo de Derso da a la ruta israelí etíope contemporánea una protagonista, no una etiqueta demográfica. Cohen y DJ Mesh marcaron la dirección musical del álbum; en el tema titular, Derso y Peled emplean una forma compacta, intercambios rápidos y un gancho directo. Escuche primero cómo encajan las palabras y después la economía del beat que las rodea.
Rejoicer - «Lion Water», con Avishai Cohen (2026). Rejoicer produjo y mezcló esta sesión de Los Ángeles junto al bajista Sam Wilkes y el batería Tamir Barzilay. El Rhodes y los sintetizadores sostienen un groove con inclinación al afrobeat, mientras la trompeta de Cohen planea sobre la sección rítmica. La grabación muestra la red de colaboraciones de un productor nacido en Israel, articulada mediante la migración y no como una escena autosuficiente de Tel Aviv.
Las instituciones aportan contexto, no sustitutos de las grabaciones
Jerusalén ofrece el contraste institucional más amplio: archivos, piyyut, música de cámara, trabajo experimental y programas árabe-judíos pueden ocupar espacios distintos. Tel Aviv-Jaffa posee la mayor concentración de clubes, estudios y oficinas de la industria; Haifa sostiene teatro en árabe y hebreo, rap, rock y electrónica; Nazaret y las poblaciones de Galilea exigen consultar calendarios locales. En todas las ciudades, compruebe tanto el organizador como el artista. Un programa fechado puede confirmar que una actuación existe, pero no sustituye escuchar la grabación ni identificar a sus autores.
La seguridad, el acceso y la participación de los artistas pueden cambiar con rapidez. Todo itinerario debe entenderse como una indicación para comprobar la situación el mismo día, no como una promesa. El mejor indicio de que el mapa está vivo es el desacuerdo: los músicos discuten sobre instituciones, identidad, apropiación, gusto comercial y usos de la tradición. Un resumen nacional pulcro eliminaría esa fricción; una escucha atenta la mantiene audible.